En esta sección incluiré documentos que los lectores de este blog me han hecho llegar a propósito de algunos de los artículos que he escrito y que me parece interesante compartir con todos.
15) De José Cárdenas
JUSTICIA
Mañana la Suprema Corte ha de hacer “justicia”. Debatirá un ejemplo del manejo corrupto y faccioso de la ley, que los mexicanos hemos padecido a lo largo de la historia. Votará por amparar a 40 indígenas inocentes de la matanza de Acteal, condenados por jueces y magistrados federales; por ponerlos el libertad de inmediato.
El 22 de diciembre de 1997 ocurrió la masacre. 45 indígenas tzotziles desarmados, simpatizantes del zapatismo, fueron ejecutados de manera impune. Miembros de la comunidad de Las Abejas realizaban una oración por la paz en Los Altos de Chiapas. Cinco semanas antes habían sido amenazados. El grupo paramilitar “Máscara Roja”, afín al PRI y a la perpetuación de los privilegios caciquiles, financiado por gobierno estatal, cometió el multihomicidio. Usó rifles AK-47 con balas expansivas. Fue una misión asesina en el marco de la llamada “guerra de baja intensidad”. La orden fue dada por el alcalde de Chenalhó, Jacinto Arias. Fue una ejecución sumaria para esterilizar la semilla del zapatismo, sin distinguir entre simpatizante o militante; indígena o guerrillero; niño o adulto.
Presionado por el escándalo, el ex presidente Ernesto Zedillo cesó a Emilio Chuayffet, secretario de Gobernación y echó al gobernador de Chiapas, Julio César Ruiz Ferro.
De las prisas, quedó el cansancio. La PGR de Jorge Madrazo, fabricó evidencia y testigos; alteró la escena del crimen; la justicia perdonó a los culpables y castigó a los inocentes. Los indígenas fueron consignados y sentenciados por cometer el delito agravado de ser opositores al “sistema”, casi todos monolingües y analfabetas; por ser indios, ignorantes y pobres…
En junio pasado, la Suprema Corte de Justicia terminó de analizar los expedientes de Acteal. Mañana, la Primera Sala de la Suprema Corte votará el proyecto de sentencia. Después de 11 años, siete meses y 19 días, se hará justicia a 40 inocentes. No se debatirá si los detenidos son culpables o no, pero bastará la demostración de los múltiples errores procesales cometidos por la PGR, para que los reos abandonen de inmediato el penal de El Amate. Esta vez, el tiempo no logró diluir la verdad en el olvido. La matanza conjugada en el pasado, no cabe en el futuro. La ministra Olga Sánchez Cordero califica la masacre de Acteal como “un crimen de lesa humanidad por sus componentes de alevosía, crueldad y afán de exterminio”.
RENDIJA: En diciembre de 2008, el historiador Héctor Aguilar Camín escribió el texto “Volver a Acteal”. “…La justicia ha sido injusta… la masacre es una afrenta en la memoria moral de México… lo menos que puede pedirse es una indagación completa… el poder judicial le debe una reparación al país por el desempeño de los poderes del Estado; una reparación que incluye a los deudos y a las víctimas de la matanza; a las comunidades indígenas de Chiapas; a la justicia procesal y a la justicia a secas…”
14) De José Cárdenas
ASESINATO
¿Cuándo mataste a mi hija? Nelson Vargas, cargado de impotencia, disparó la pregunta a los ojos de Cándido Ortiz González, alias el “Comandante Blanco”, secuestrador y asesino de la joven Silvia Vargas Escalera. El líder de la banda de Los Rojos respondió sin conmoverse, con la frialdad de un criminal que ha cometido por lo menos 11 secuestros: “…desde el tercer día”.
Vargas sabe que su hija fue víctima de un shock anafiláctico. Intentaron anestesiarla para cortarle los dedos y se les fue. Los asesinos se deshicieron del cadáver en un terreno de Tlalpan. Los restos de Silvia fueron localizados 15 meses después. ¿Cómo se sufre tan prolongada agonía? ¿Cómo se soporta un golpe así? Ni siquiera podemos imaginarlo.
Desde septiembre de 2007 una llamada anónima señaló a Oscar Ortiz González, chofer de la familia Vargas, como el autor del secuestro de Silvia. La Procuraduría del DF no dio crédito a la versión. Tampoco la PGR ni la PFP. La investigación se atoró. En la desesperación, Nelson contactó con Ernesto Mendieta Jiménez, investigador y negociador privado, maestro y doctor en seguridad pública, ex jefe en la Unidad de Secuestros de la PGJDF; en el Instituto de la Policía Judicial Federal; en la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada y gente muy cercana a Jesús Jiménez Granados, actual director de la Policía Judicial del DF.
El “experto” Mendieta participó en la negociación para la liberación del jesuita Wilfredo Guinea. Se pagó el rescate y lo mataron. Tuvo éxito en los casos del banquero Alfredo Harp y el comediante Adal Ramones.
Nelson Vargas se arrepiente, al igual que el empresario Alejandro Martí, por haber contratado a Mendieta. El “negociador” es sospechoso de haberlos defraudado. En los casos Martí y Vargas se pagaron los rescates. Las bandas criminales de Los Petriciolet y Los Rojos han declarado a la PFP que nunca recibieron pago alguno. Por eso mataron a Fernando y Silvia. Nadie sabe dónde quedó el dinero de los rescates. Nadie ha aclarado algo. Un negociador cobra entre un 15 y 20% de la cantidad no pagada por un rescate. Entre la negociación y el pago se rompió el hilo. La PGJDF nos debe el testimonio de Mendieta. Debe aclarase si el “asesor” cometió delito al no recomendar la denuncia penal, en ambos casos. Necesitamos saber si Mendieta es un perverso o un estúpido. Ya es hora de que se diga y si es en público, mejor. De lo contrario es válido sospechar que a Mendieta, alguien lo protege.
En situaciones de secuestro, Nelson Vargas y Alejandro Martí recomiendan, por fatal experiencia, acudir a la autoridad y evitar a toda costa la intermediación de estafadores perversos, como Ernesto Mendieta Jiménez. La única manera de que las muertes de Silvia y Fernando no hayan sido en vano, es romper la barrera del silencio judicial. Los casos aún no han cicatrizado. Son dos heridas infectadas.
13) De José Cárdenas:
CHUCHAZO
En pocas palabras, Cuauhtémoc Cárdenas acusa a Jesús Ortega de cobarde, por no tener el valor de aplicar los estatutos perredistas contra los traidores que contendieron, bajo los emblemas de otros partidos, en las elecciones pasadas. No le falta razón al ingeniero. Ortega responde; 3 mil trapecistas quedan fuera.
En la carta titulada “Un último llamamiento”, el fundador del PRD pronuncia una oración fúnebre. Humillado, clama por recuperar la autoridad moral extraviada; demanda una dirección legítima y valiente; actuar con rapidez y sin miedo. Cárdenas denuncia la incapacidad de la actual dirigencia para sacudirse a los grupos de presión, unir a las tribus caníbales y convocar a la refundación, como si de un nuevo partido se tratara. Ortega contestó a medias. Si bien borra de la lista a los trapecistas, la decisión no aplica para Andrés Manuel; ignora como unificar a las corrientes ponzoñosas; el lumpen se impone a las ideas políticas. Se anuncia la creación de un partido-frente, similar al Frente Amplio de Uruguay, para que las corrientes perredistas sean autónomas, pero vayan juntas a las urnas. En el pleito Cárdenas-Ortega, gana el eterno tercero en discordia. Cárdenas y Chucho hablan diferentes idiomas. El primero de dignidad, el segundo de pragmatismo. Veremos cual voz acalla a la otra. El Consejo Nacional del PRD ha sido convocado para el 31 de julio a fin de definir la refundación del partido. ¿Ortega podrá quedar bien con Dios y con el diablo?
RENDIJA 1: Ofende al sentido común la contradicción de las autoridades judiciales que investigan el secuestro y asesinato de Fernando Martí. Es el misterio de la “divina dualidad”: hay dos culpables y sólo un crimen verdadero. ¿Acaso a Fernando Martí lo mataron dos veces? Si hay dos culpables, uno debe ser inocente. ¿Dónde están las pruebas que empinan a la banda de La Flor, al “Apá” y a la Lore? Menuda bronca vino a armar el tal Noé Robles Hernández, o como se llame, al confesar los asesinatos de Fernando Martí y el joven Antonio Equihua. La rivalidad policiaca, es evidente; cada quien jala por su lado. La desconfianza ciudadana, crece; la justicia no puede ser un acto de fe. ¿La PGJDF fabricó culpables? Mientras el comisionado Luis Cárdenas Palomino se luce, el Procurador Miguel Ángel Mancera añade nuevas piezas para que todo encaje en su burdo rompecabezas. Muchos cabos quedan sueltos. El empresario Alejandro Martí insiste en que la lucha ciudadana no puede ser por venganza sino por justicia. ¿Si no pueden, que renuncien?
RENDIJA 2: El triunfo de la clavadista Paola Espinosa no fue casualidad; es un éxito del trabajo en equipo. Arrebatar el cetro a la bicampeona olímpica Roulin Chen, es una hazaña. La medalla dorada y la bandera mexicana ondeando en el Foro Itálico de Roma, son destellos luminosos en la oscuridad en tanta derrota.
12) De José Cárdenas:
DESESPERADOS
Medio país está asolado por el escalamiento de la guerra contra el narcotráfico y el sanguinario crimen organizado. El grado de violencia no tiene paralelo. Ocho mil delincuentes, con una base social de medio millón de compinches y beneficiarios, tienen a 40 mil soldados y policías federales en calidad de rehenes. El enemigo no sólo son los cárteles de la droga, sino los narcopolíticos cómplices que los cubren con la cobija de la impunidad.
El Martes fue un día de perros. Se rompió el record anual de ejecuciones. Chihuahua, Michoacán, Nuevo León, Guanajuato, Sinaloa, Durango, Guerrero, Estado de México y Jalisco, contaron 53 muertos; 12 eran policías. La batalla ha cobrado más de 12 mil vidas en lo que va del sexenio; sólo en 2009 han caído 20 militares y 227 policías.
La versión oficial asegura que los narcos están desesperados por los golpes que les ha dado el Estado. En cambio, algunos federales, desmoralizados, denuncian a quienes los mandan al matadero, en desventaja.
Si el combate al crimen fracasó como argumento electoral, sería una tragedia si fracasa también como política de Estado. Frenar la violencia es asunto de estrategia; de inteligencia institucional; de coordinación entre los tres niveles de gobierno; de participación social. O se aplica más fuerza a la fuerza, o se busca la puerta de salida por la ruta de los pactos inconfesables.
No cabe la demagogia; tampoco las taxativas a las fuerzas armadas. No se trata de combatir delitos; el narcotráfico no es un problema de seguridad pública; es una guerra declarada para recuperar los territorios arrebatados al Estado, por negligencias del pasado. Hoy padecemos una insurrección armada; una lucha de poder; un desafío a la seguridad nacional. Cada enfrentamiento, balacera, emboscada, decapitación y tiro de gracia, es vil ejemplo de la disolución política. Las mafias quieren hacer pozole nacional. Las fuerzas federales, de verde o de negro, están para impedirlo.
Sin embargo, algo no funciona en la batalla. El Ejército espera un juicio sumario en agosto, cuando se discuta, en la Suprema Corte de Justicia, la validez o no del fuero de guerra; se abrirá otro frente. Las fuerzas del Estado están contra la pared; libran una lucha dispareja. El enemigo ya no huye; sabe que los federales pelean con las manos amarradas por la ley; tienen a “tiro” a los uniformados; los sicarios, en cambio, parecen invisibles e invencibles. Bandas vociferantes lucran con la supuesta defensa de los derechos humanos; exigen la vuelta del Ejército a los cuarteles, si es posible, derrotado.
RENDIJA: Acotar el poder de Calderón; poner fin a los caprichosos gabinetes de cuotas y cuates, será la misión del priísmo empoderado. Viene la batalla por la reforma del sistema presidencial, para “liberarlo” de tanto funcionario mediocre. Cuando el país arde, Beltrones muerde. Es el banquete de la victoria. El PRI aprieta y si puede ahorca… y eso que la victoria saldaba agravios.
11) De José Cárdenas:
Trompetazos
Los duros vienen de regreso. La meta es 2012. No se trata de los priístas que le propinaron al PAN la peor derrota de su historia y lo condenaron a un co-gobierno, en los próximos tres años. Son aquellos apestados por el calderonismo, quienes golpean la puerta para cobrar deudas pendientes.
El ex jefe Manuel Espino, es uno de ellos. El otro, Vicente Fox. ¿Felipe Calderón cosecha lo que sembró? ¿Perdió al partido para conservar el gobierno?
Espino está dolido con Calderón y su mayordomo Germán Martínez. Culpa a ambos por la pérdida de gubernaturas, alcaldías y curules, pero sobre todo por la estrategia fallida que lesionó la identidad, la congruencia y los principios del panismo histórico. Directo a la yugular y sin anestesia, Espino reclama “la desviación belicosa y agresiva para ganar espacios de poder”; la incongruencia entre historia e histeria provocó que los electores le dieran la espalda al partido de la “gente decente”. La elección resultó un referéndum muy desfavorable para Calderón.
La derrota panista del Domingo no es huérfana. La fallida estrategia electoral, encubierta bajo la sombra de los logros presidenciales, estuvo absolutamente subordinada a Los Pinos. A la arrogancia presidencial.
Otro personaje de este drama es Vicente Fox. El ex presidente aporta a la debacle, una carta dirigida al periodista Jorge Fernández Menéndez, publicada en el diario Excelsior. Emplea tres cuartillas, escritas en tercera persona, para criticar a su sucesor a partir de la comparación de cifras, desde luego favorables a su sexenio. Reclama la cobardía de algunos periodistas que ahora dicen lo que antes callaron. En todo momento antepone el vocablo “presidente” junto a su nombre. Afirma haber trabajado cerca de la ciudadanía: “…hoy la gente reclama esa cercanía con las autoridades” (¿?) “El presidente Vicente Fox, actuó con sensatez, como un verdadero demócrata… Mantuvo al país en paz y con desarrollo económico”. “No es tan solo la historia (¿?) son los hechos irrefutables, contundentes y comprobables (¿?) que demuestran que el presidente Fox trabajó arduamente por el bienestar de la gente”. La carta de Fox concluye con una estocada: “…comparas al presidente Felipe Calderón – le escribe a Jorge Fernández– con el presidente Fox. Efectivamente, Fox no es Calderón”.
Espino y Fox tocan la trompeta. Llaman a la carga. Calderón pide auxilio. La soga lo aprieta. El PRI, observa y se reserva.
RENDIJA: Hace una década, Don Luis H. Álvarez alertó al panismo: “evitemos la tristeza de que a nosotros, que nunca nos derrotó la derrota, nos vaya a derrotar la victoria”. Manlio Fabio Beltrones pareciera revirar: “… sin rencores, perder es el peor de los castigos”.
10) De José Cárdenas:
Ventana
BOTAR
Pasado mañana tendremos una cita con las urnas. Se prevé una abstención superior al 70%. ¿Desinterés como expresión del hartazgo?
Debemos Acudir a votar para cumplir con una obligación Constitucional que es nuestro derecho ciudadano. Sin embargo, algunos vamos a botar el voto. Descreemos que anular sea una “jalada”. Votar nulo será una expresión de rechazo a la “partidocracia” y al sabotaje que le hace a la democracia. Los abusos de la clase política lastiman y ofenden. El abstencionismo y el voto nulo, son síntomas de tal dolencia.
Votar ya no es garantía de democracia. Anular, tampoco. Muchos opinan que es un berrinche adolescente; un engaño; una payasada. Otros lo dudamos. En la democracia han de escucharse todas las voces con tolerancia; caben los que van a votar y los que van a botar. Si la protesta de los anulistas detona acciones civiles, el voto inútil no lo será tanto. Anular, también es rechazar al sistema para reconstruirlo. El voto nulo podrá ser una semilla democrática. Es un mensaje de presión a los partidos, a pesar de que un voto nulo pueda ser, por ahora, un sufragio a favor del naufragio.
Habrá también quien anule, por no encontrar certeza en propuesta alguna.
…porque el PRI representa la prostitución de la política que ha sometido al país hasta la asfixia; su ideología se mece con los vientos del olvido; no entiende la razón de su orfandad; nos amenaza con volver al pasado en el futuro.
…porque el PAN es el partido que ignora como ejercer el poder; copia los vicios del PRI; desperdicia el apoyo popular para el cambio; ha incumplido las promesas de crear más empleo; demuestra con sus actos negligencia; se percibe como un partido de doble moral.
…porque el PRD, es patidifuso. Miles de ciudadanos ignoran a cual tribu le darían su voto. ¿A la dirigencia burocrática, convertida en cascaron sin huevo o al grupo que insiste en enconar el ánimo nacional? El PRD ha demostrado ser una organización violenta y arbitraria; a menudo radical y fanática.
…porque los partidos morralla cuestan mucho (1,309 millones de pesos) a cambio de poco más que nada: los Verdes, aventureros, como siempre, venderán caro su amor; el PT servirá de tapete para la venida del mesías en 2012; Convergencia, también; Nueva Alianza transita entre la agonía y el éxtasis de la Maestra; el PSD, anda de limosnero.
Tan serios son los que irán a votar como aquellos que botarán el voto a la basura. Para una mayoría, la esperanza muere al último; habrá quien piense lo contrario. En la democracia cabemos todos, hasta los anulistas que seremos quemados en leña verde, por utópicos e ingenuos.
Monomanía
Decepciona la actitud monotemática y analgésica del presidente Calderón en su obsesión por combatir al narcotráfico y el crimen organizado. Duro y dale con el mismo tema mañana, tarde, moda y noche. Desde luego nadie puede estar en desacuerdo con tal cruzada. Nadie se puede oponer. Sin embargo pareciera que otros delitos tan graves como el secuestro, la violación, la explotación sexual, el tráfico de personas, el robo, la piratería, la corrupción, la negligencia o la falta de respeto a los derechos humanos, cuentan mucho menos. Por ejemplo, el incendio de la guardería en Sonora que ha cobrado 48 víctimas y los culpables, salvo la jefa de guarderías del IMSS en Sonora, siguen tan campantes con amparos bajo las axilas, al tiempo que dos Napoleones (Bours y Gómez Mont) se disputan el mismo Waterloo en un peloteo verbal que se estrella en la ridícula reyerta pendenciera, ante el azoro de la víctimas que reclaman justicia. Nada más, pero nada menos.
Todo se vale en la guerra contra el narco, hasta utilizar la muerte de Michael Jackson como ejemplo de una estrella que cayó del cielo al suelo, por su adicción al demerol, un narcótico sintético que produce efectos analgésicos al igual que la morfina, la droga de los sueños de Morfeo. El presidente Calderón aprovechó la muerte del cantante más popular del mundo para mandar un mensaje a los jóvenes mexicanos idólatras de un genio musical esclavo de las drogas.
La analogía fue una pifia. Desliz infeliz. Más emoción que razón. Mal consejo le dieron los asesores al señor de Los Pinos. ¿No sería mejor aplicar la prudencia para esperar el resultado de la autopsia al cadáver Jackson, para saber por qué murió? ¿Entenderá Calderón la diferencia entre fármaco dependencia y vicio? ¿Sabrá la transición que hubo entre Beat It y las mutaciones de un artista víctima de la ausencia de autoestima? ¿Comprenderá Calderón que Jackson sufría los estragos de un alma torturada por el síndrome de Peter Pan?
La opinión presidencial ha sido precipitada. Reporteros de la fuente comentaron que los encargados de comunicación social de Los Pinos trataron de parar la nota. Fue imposible. Cuando hay humo, seguro hay fuego. Son otros tiempos.
El Presidente a lo mejor estaba caliente por el desastre de su pupilo Germán Martínez, la noche anterior. El jefe panista fracasó como abogado de las acciones de gobierno en un debate político donde lo esencial era la confrontación de las ideas. El líder panista se ganó los soplamocos de Beatriz Paredes y Jesús Ortega en el encuentro calificado por Joaquín López Dóriga como un ejercicio periodístico no necesariamente democrático. Germán evidenció que su partido mira por el espejo retrovisor en lugar de ver la curva peligrosa que viene adelante. Pretende vender al PAN como la última esperanza para la gente decente. Ellos son los buenos, los demás son los malos. No hay matices. El sueño de Morfeo tornará en pesadilla. No habrá demerol ni morfina para mitigar el dolor del fracaso
8 ) De Esteban Garaiz:
Qué quieren los ciudadanos
El artículo 12 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, el Cofipe, podría ser, en lo jurídico, parte del problema y también parte de la solución de todo este lío que se ha armado, y que se sigue armando, con la manifiesta intención de un número creciente de ciudadanos que declaran a los encuestadores que anularán su voto este próximo primer domingo de julio.
Por supuesto que no hay unanimidad ni liderazgo orgánico en esta marea, pero parece que podemos inducir algunas motivaciones compartidas que derivan de diagnósticos también compartidos.
En el análisis de las percepciones generalizadas habría que incluir, al menos, tres grandes malestares. El primero es la percepción de muchos ciudadanos de que las maquinarias partidarias han entrado en una especie de endogamia, o de autismo, y se han desvinculado de las bases ciudadanas, que son su única razón de ser; y sólo se manejan entre ellas, como si ése fuera su único mundo.
El otro gran malestar es por las carretadas de dinero, que solas se adjudican entre ellas, y se gastan alegremente en campañas, y entre campañas, siendo que es dinero nuestro, entre nosotros colectado.
La tercera inconformidad es quizá la más grave. Los partidos importantes en tamaño, y también los de menor respaldo electoral, perdieron, en su gran mayoría, el motivo original de su fundación, de sus documentos básicos y de las bases que los apoyaban porque encontraban en ellos el canal de sus aspiraciones políticas y de su proyecto para la nación.
Como dijo uno de los promotores, “unos perdieron la erre y el otro perdió la ene”. En diciembre de 1988, el PRI perdió lo poco que le quedaba del programa original de la Revolución Mexicana, plasmado en el texto constitucional: el 3º, el 27, el 123, el 130. Quiso la maquinaria incluso cambiar de nombre y, desde luego, cambió sus documentos básicos.
El PAN, por su lado, fue tomado por asalto en 1976, cuando ni siquiera pudo lograr candidato presidencial en la Convención. La palabra “bochornoso” sigue impresa en La Nación, el periódico oficial del partido, para describir lo que ocurrió.
Del PRD la memoria es más reciente. El Tribunal Electoral ratificó el triunfo a la corriente cuyo origen es aquel PST de Rafael Aguilar Talamantes, formado a raíz de la reforma de 1977 como la izquierda desde Bucareli. La colaboración gradualista desbancó al movimiento que tuvo 15 millones de adherentes y que pretende, y sigue pretendiendo, la renovación radical de todas las instituciones porque no queda ni una sola sana; y que quiere “primero los pobres” (como el Concilio Vaticano II).
Habría que seguir, uno a uno, con los demás; pero no dan para tanto estos renglones. No es válido hablar de ciudadanos traidores a los partidos. Los partidos son vehículos, y son reemplazables. Los ciudadanos constituyen el pueblo soberano; y es muy peligroso bloquearles los cauces partidarios, bajo el riesgo de que todo explote.
El artículo 12 del Cofipe dice que “para los efectos de la aplicación de la fracción II del artículo 54 de la Constitución (la representación proporcional), se entiende por votación total emitida la suma de todos los votos depositados en las urnas”. Lo que significa que los votos anulados se suman también como denominador de la división para calcular el porcentaje de cada partido, que perderá su registro si no logra el dos por ciento.
Pero el citado artículo 12 sigue diciendo en el párrafo 2 que “en la aplicación de la fracción III del artículo 54 de la Constitución, para la asignación de diputados de representación proporcional, se entenderá como votación nacional emitida la que resulte de deducir de la votación total emitida, los votos a favor de los partidos que no hayan obtenido el dos por ciento y los votos nulos”.
Dicho de otro modo: para el reparto de curules, una vez eliminados los partidos que pierdan el registro, también se restan los votos nulos en el denominador.
¿Qué quieren los ciudadanos? Que los votos nulos resten la proporción de los diputados de representación proporcional propuestos por las maquinarias partidarias. Así tendrían el verdadero tamaño de su respaldo en votos.
Es más: las curules de representación proporcional deberían distribuirse a cada partido tomando como denominador en la división el total de los ciudadanos en la lista nominal: 77 millones 481 mil 874 electores para este 2009.
Todavía más: las prerrogativas deberían calcularse con la lista nominal entera como denominador. Así nuestro dinero se gastaría en la proporción real de nuestro apoyo ciudadano a cada partido. Cada voto nulo sería dinero que pierden, por decisión ciudadana.
7) José Cárdenas comparte su artículo de mañana:
Ventana
Michoacanazo III
Corto contundente es la herida provocada por una filtración punzo cortante sobre el cadáver del gobernador Michoacano, Leonel Godoy. Informes atribuidos a testigos protegidos señalan, por segunda vez, la penetración del cártel de La Familia Michoacana en el gobierno del perredista.
Según el diario Reforma, datos de una averiguación previa de la PGR, aseguran que el gobernador de Michoacán contó con 300 mil dólares de los narcos, para ganar las elecciones en 2007. Es la misma averiguación que sometió a proceso a 27 de 30 funcionarios estatales y municipales acusados de delincuencia organizada y delitos contra la salud, de la que ha derivado una trama de corrupción de alcances imprevisibles.
La dudosa figura de los “testigos protegidos”, implantada en 1996, ha permitido a la PGR el recurso de convertir a delincuentes en delatores. A pecadores en santos. Esta figura se debate entre la legalidad y la ilegalidad. Se desprende de la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada. Al amparo de ésta, tres delincuentes “arrepentidos”: “El Paco”, “El Emilio” y un tal “Ricardo”, afirman que el Maestro Leonel Godoy conoce íntimamente a las cuatro cabezas de La Familia Michoacana y que lo apoyan a morir.
En el PRD están enfurecidos. Los consensos políticos están en riesgo. El régimen que acusa con base en testigos protegidos, está jugando con fuego y acabará quemado. Se está usando información confidencial con fines electorales. Aunque el secretario de Gobernación lo niegue, los acontecimientos que involucran a Leonel Godoy ponen en evidencia el descrédito y debilitamiento de un gobernador. El golpe de la PGR se esmera en derribar el último baluarte de una izquierda ética, decente; una alternativa para los tantos votantes hastiados del conservadurismo a ultranza, del priísmo irredimible y del perredismo extraviado en la reyerta y la tranza.
Leonel Godoy estorba y hay que pasarle una aplanadora por encima. Por lo menos salpicarlo por los delitos de su gente. Agobiado por el circo de frivolidades montado por López Obrador, Jesús Ortega se da tiempo para acusar a la PGR y al diario Reforma de filtrar a información “ofensiva, mentirosa y calumniadora”, para favorecer al PAN el las próximas elecciones. Dar hasta que duela, abajo del cinturón, parece ser lema de la PGR. Explica Ortega: “Lo que está en el fondo es que Calderón es de Michoacán al igual que Germán Martínez (el jefe panista) y a como de lugar quieren ganar distritos electorales en poder del PRD… Están persiguiendo votos, no delincuentes…”
La PGR ha declarado que hasta el momento Leonel Godoy no está siendo investigado. Pero el gobernador ha sido deshonrado por la sospecha. Las insidiosas filtraciones lo convierten en una alma en pena. En este país de contradicciones, en la balanza pesan tanto los dichos de los lenguaraces que el testimonio de un gobernador en desgracia. En esta opereta judicial hay gato encerrado. Marrullero.
6) Raul sobre “Evolución del Movimiento Anulacionista” nos comparte:
Los militares deben regresar a sus cuarteles. Cesar de hostigar poblaciones y ciudadanos en una lucha contra el crimen organizado que está perdida de antemano. Las violaciones a derechos humanos se multiplican sin que se les pueda llamar a cuentas. Pocos medios de comunicación dan cuenta de ello. Recién la Jornada documentó una incursión militar en Coyuca de Catalán Guerrero donde cometieron tropelías que no desembocaron en muertes de milagro. Protegidos por el fuero militar que les es aplicado de manera discrecional y a cuentagotas. Jueces de uniforme que les brindan protección de manera discrecional. En excepción que confirma la regla de impunidad apenas una docena de oficiales fue puesta a disposición del ministerio público por brindar protección al hampa. Las autoridades civiles policiales asociadas al narcotráfico carecen de legitimidad al mantener vínculos estrechos con narcotraficantes por ejemplo para hacer las aprensiones correspondientes cuando los soldados cometen delitos en flagrancia que es bastante seguido. La tropa arremete contra pacto federal. Pasa por encima de los poderes constitucionales y los niveles de gobierno. Son un poder al servicio del Ejecutivo que no respeta la frágil legalidad vigente. Ha contribuido a legitimar esparciendo represión y temor en amplias capas de la población la administración de Felipe Calderón. Testimonios y crónicas de vejaciones perpetradas en retenes e incursiones fuera de la ley se multiplican, Fotografías y escenas de noticieros dan cuenta recurrentemente de un país en guerra donde habitantes de distintas colonias tiene que permanecer pecho tierra para evitar ser masacrados. Generales y altos mandos adornan con declaraciones tronantes y amenazas veladas los espacios de los medios. La ciudadanía se está acostumbrando a vivir en este cruento estado de excepción. Una de las demandas que se tendrían que incluir en la agenda de los votantes en blanco tendría que ser aquella. Retorno de la tropa a sus cuarteles. Para restaurar el estado de derecho. La herida del 68 abierta e inflingida en Tlatelolco ese ha venido ensanchando y haciendo mas purulenta. Continuar con la criminalización de la protesta social y reprimirla con el ejército desembocaría en una guerra civil.
5) Sergio “Sobre la Líbertad” comenta:
Raúl.
La palabra libertad significa en latín, libertas libre, que es lo opuesto a ser esclavo.
La palabra esclavo deviene del b. lat. sclavus, este del gr. bizant. σκλάβος, der. regres. de σκλαβηνός, propiamente, ‘eslavo’, y este del eslavo slovĕninŭ, nombre que se daba a sí mismo el pueblo eslavo, que fue víctima de la esclavitud en el Oriente medieval.
Esclavitud.
1. f. Estado de esclavo.
Sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación.
María Moliner establece que es un término por oposición, como la luz y la sombra. Sin la palabra o concepto de luz no podría existir la sombra dado que es la ausencia de ese atributo.
Solemos atribuirle a la palabra libertad, condiciones que etimológicamente y en sentido estricto no le corresponden.
Otro término es albedrío.
Albedrío.
(Del lat. arbitrīum). árbitro, tra.
(Del lat. arbĭter, -ĭtri).
1. adj. Dicho de una persona: Que puede hacer algo por sí sola sin dependencia de otro.
Es inusual decir yo tengo albedrío o ejerzo mi albedrío y se le adjunta la palabra libre.
libre.
(Del lat. liber, -ĕra).
1. adj. Que tiene facultad para obrar o no obrar.
2. adj. Que no es esclavo.
Jenofonte narra que en Atenas, los esclavos podían obtener la libertad si salían de las murallas de la ciudad. Describe las marcas que determinaban de manera visual la esclavitud.
Concluye que es fácil traspasar esas murallas y que nadie en su sano juicio lo haría porque al salir de ese recinto moriría de hambre, estaría desprotegido. Era usual que un hombre libre vendiera su libertad a cambio de estipendio.
La libertad absoluta no existe, como no existe la esclavitud total, es imposible.
La condición requiere el conocimiento de sus atributos.
Libertad la tenemos y es evidente muy evidente. Asesinos sobran, prevaricadores también, la estulticia campea, la insidia está presente, sofistas en aumento, faltos de lógica formal en aumento exponencial.
En la actualidad la vanidad es al ego, lo que la superchería es a la religión.
5)
Ventana
José Cárdenas
TRAICIONES
Hace unos días el general Rafael Macedo de la Concha, magistrado del Supremo Tribunal de Justicia Militar, le dijo a un periodista: “Ojala y apoyen al Ejército”. Viniendo de un general de tanta experiencia, la frase no suena a súplica. Cuando dijo esto Macedo, en esos momentos no había siquiera indicios, ni entre los mejor informados, de las investigaciones cuya culminación fue la entrega a la Procuraduría General de la República, de diez oficiales subalternos (8 son tenientes de caballería y de infantería). Para la secretaría de la Defensa Nacional se trata de infidentes, coludidos con la organización delictiva “GUZMÁN LOERA”.
En 2008 la SEDENA también entregó a cinco militares por su complicidad con el cártel de los Beltrán Leyva y en mayo pasado, a otros 12 por vínculos con los Zetas. Todos, gusanos verdes, desleales y traidores. Militares con preparación, aunque no tanta como para evitar venderse a los capos mas sanguinarios.
Según la nota periodística de Silvia Otero, publicada ayer en EL UNIVERSAL, la decena capturada colaboraba con el cártel del Pacífico. Filtraba información al grupo criminal, para evadir las operaciones del Ejército y operar con plena impunidad.
En su acostumbrado lenguaje críptico y barroco, la Defensa dio a conocer que: “Con el debido acatamiento de la ley y en congruencia con las políticas implementadas (SIC) por el Gobierno Federal, la Secretaría… ratifica su compromiso ante la Sociedad, que en su proceder en el combate al narcotráfico y crimen organizado será firme, enérgico y decidido, por lo cual no se vacilará en juzgar y castigar conforme a derecho a los integrantes del Instituto Armado que incurran en este tipo de delitos” (SIC).
En buen castellano, la justicia militar determina aplicar al pie de la letra el Artículo 13 de la Constitución, de manera que los solados tramposos sean procesados por la justicia civil. Sin tanto misterio. De cara a los ciudadanos. Decisión que privilegia la transparencia. Los probables cargos contra la decena investigada son: delincuencia organizada y los que resulten de su presunta colusión por trabajar al servicio de El Chapo y compinches.
En estas condiciones la única forma de respaldar al Ejército, como pide Macedo de la Concha, es distinguir entre conductas individuales y códigos institucionales. Las Fuerzas Armadas no se tocan el corazón. Los casos de los generales José Gutiérrez Rebollo (40 años de prisión), Mario Arturo Acosta Chaparro (“el Warma”, ya en libertad) y Francisco Humberto Quirós Hermosillo (ya fallecido) son tres buenos ejemplos, cuando se trata de imponer sanciones o consignar a quien, con su comportamiento, mancha a toda la institución castrense.
La historia se repite. El hecho mismo de haber consignado a la PGR a los sospechosos de filtrar información y alertar al enemigo (en el fuero de guerra es un delito de traición y se castiga con las penas mayores), ofrece una prueba de cohesión gubernamental, en la cual queda claro que los militares no bastan para resolver el enigma de la lucha contra el crimen organizado. Este es un trabajo que compromete a todo el Estado.
Una vez más se trata de la exhibición mediática de algunos soldados corruptos, a cambio de salvaguardar la integridad de las Fuerzas Armadas, en estos tiempos en los que no han sido pocos los cuestionamientos acerca del proceder militar en lo que parece una guerra sin fin.
Estos hechos también son una respuesta a los frecuentes cuestionamientos de Organizaciones No Gubernamentales por ofensas a los Derechos Humanos cometidas por soldados y la queja de que estos temas han sido siempre confinados al sigilo de los procesos en el fuero militar.
Una vez más, los acusados van directamente a la Procuraduría General de la República. Nueve de los 10 militares consignados ya han sido arraigados por 40 días, aunque no por sus relaciones con El Chapo sino con Ismael El Mayo Zambada. Una imprecisión informativa más, es lo de menos. El Chapo y El Mayo a fin de cuentas son socios de la misma compañía. Ojala el licenciado Eduardo Medina Mora esta vez no se haga “bolas” y nos venga a decir, como en el caso de los responsables de los 45 infanticidios de Hermosillo: “aquí yo no veo delitos graves”. ¡Pero tampoco vemos justicia!
4)José Cardenas nos comparte su artículo publicado el 12 de Junio en El Universal:
Cosquillas
El fracaso de la Reforma electoral se veía venir especialmente si a sus naturales defectos, se le agregan los sabotajes y atajos de los partidos y los concesionarios mediáticos. La búsqueda de la equidad electoral resultó contraproducente.
Lo que la gente quiera (si en verdad lo llegara a saber algún día), ha pasado a segundo término. Se atenta contra la legítima manera ciudadana de expresar las diferencias. Muchos nos quejamos de la Reforma del 2007 porque la adivinamos limitante y conflictiva, especialmente por cómo fortalece el monopolio del poder a través de los partidos. La partidocracia como freno de la democracia.
¿Tenemos una sociedad más participativa después de la Reforma electoral? ¿Somos hoy ciudadanos más cercanos a los partidos? El sistema político quedó blindado, a prueba del castigo ciudadano. La democracia está secuestrada por los tres partidos grandes y los votantes estamos frustrados. Para muchos paisanos de carne y hueso el cambio político por la vía de las urnas parece agotado. Es la esperanza marchita.
¿Qué hacer el 5 julio? Votar o anular. (La abstención para mí no es tema) ¿Cuál es la opción? Al borde de un ataque de nervios, el IFE alega que “el voto nulo no le hará ni cosquillas a los partidos”. Los poderes fácticos de la política responden con soberbia al creciente malestar: los “protestantes electorales” no entienden que su papel es votar y volver a votar, siempre votar. ¿Aunque se vote por nada? La nada y la nulidad son hermanas, pero cuando uno vota por más de lo mismo, uno se hace cómplice. Cuando anula, se sale del vacío creado por la soberbia de los partidos, para entrar, si se quiere, a otro más personal y propio.
Pero como sea, las campañas por el voto nulo y aquellas a favor del abstencionismo son la manifestación de una enfermedad muy seria. Anular el voto ¿es una protesta legítima? A muchos de los que critican la anulación del sufragio se les podría responder: ¿Por qué votar por candidatos que nunca regresarán a rendir cuentas? ¿Por qué votar si las decisiones de nuestros representantes no corresponden a nuestros anhelos democráticos?
El voto ya no garantiza el cambio esperado. Anular los votos tampoco.
Luis Carlos Ugalde, ex presidente consejero del IFE contesta: “El voto nulo es una manifestación de hartazgo. De nada servirá si no va acompañado de acciones civiles a partir del 6 de julio… Anular votos es rechazar el sistema; pero lo que requerimos es reconstruirlo… el voto nulo podrá ser una semilla democrática si se transforma en un movimiento nacional… si el voto nulo sólo es rechazo, puede causar un daño mayor”.
Para mí, anular el voto el 5 de julio será alzar la voz en demanda de una nueva Reforma que contemple la reelección inmediata de legisladores; eliminación de “plurinominales” y revocación de mandato; plebiscito y referéndum; recorte al financiamiento de los partidos y candidaturas ciudadanas, entre otras cosas.
Espero que algún legislador, al que no elegiré, recoja éstas y otras inquietudes. La democracia debe funcionar primero a favor de los ciudadanos, no sólo de los partidos. Mientras esto no ocurra, anularé mi voto, con todo derecho a la libertad de protesta. ¿Y Usted?
3) José Cárdenas nos comparte su artículo publicado el 9 de Junio de 2009 en El Universal.
José Cárdenas
Crisis
La realidad económica aturde. Arde Troya y la humareda política impide ver las llamas. Distraídos como nos tienen, no hemos prestado atención al desastre financiero: “México atraviesa la crisis más grave de todas”. Si bien la del 95 fue muy profunda, la economía mundial estaba en movimiento. El gobierno de Ernesto Zedillo se aferró al salvavidas lanzado por Washington y el país llegó a la orilla seis meses después de estar a punto de ahogarse. Eran otras las circunstancias y eran otros los Estados Unidos.
En este momento, el mundo está paralizado. La economía internacional dejará de crecer este año, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Si afuera hay un vendaval, aquí adentro habrá un tsunami.
Nos hemos quedado sin combustible, sin motores como un Airbus en medio del Atlántico. Nuestro principal ingreso, la producción petrolera, ha mermado 60 por ciento. Al gobierno de Calderón se le han acabado las fichas. La situación es apremiante como no habíamos visto en dos generaciones.
La única salida viable, según los expertos independientes, es recurrir al endeudamiento, a pesar de ser una solución políticamente incorrecta. Pedir prestado parece indispensable, ahora que somos más pobres. Otra solución posible es recortar y reorientar el enorme gasto burocrático. Respecto a exprimir las piedras con más impuestos, ni hablar. Esto último equivaldría a ahorcar a la población; romper las rocas y reventar al régimen calderonista en tiempos electorales.
El mal está diagnosticado correctamente, lo que no llega es el tratamiento. Los acuerdos de productividad son vanos papeles de oratoria. Las medidas adoptadas han resultado tibias. Cortas. Al gobierno no le salen las cuentas. En plena andanza electoral se ve obligado a recurrir a la retórica y al espectáculo mediático del combate al crimen organizado. Para enfrentar la crisis de las finanzas nacionales se habla de gastar 800 mil millones de pesos y recortar el presupuesto en 35 mil millones sin afectar los programas sociales. El bache es profundo. El gobierno insiste en una crisis forastera, pero la amenaza de desempleo para medio millón de mexicanos esta arraigada muy dentro.
Para salir adelante necesitamos planear a largo plazo. Pero eso tarda y el tiempo es escaso. Los hechos demuestran que el gigantismo del problema ha dejado muy enano el esfuerzo oficial intentado desde el año pasado. El tamaño de la economía nacional se encogerá este año arriba del 8 por ciento, sin sumar los saldos rojos que se verán reflejados como consecuencia de la epidemia de influenza. México no contaba con tal agravante. El impacto será del 0.3 por ciento, pero en sectores como el turístico, el restaurantero y el agropecuario, el golpe podría rondar el 30 por ciento. El ex presidente Zedillo recomendó medidas severas aunque resulten impopulares. Todos los partidos lo mandaron a callar. El gobierno no se atrevería a apretar cinturones. A Calderón le apremia más empujar la reelección de su partido. ¿Habrá tiempo de apagar el fuego el 6 de julio? Sólo quedan 26 días.
2)Sergio “Sobre el Tiempo” comparte:
Jorge Luis Borges
(1899–1986)
Otras inquisiciones (1952)
NUEVA REFUTACIÓN DEL TIEMPO
Vor mir war keine Zeit, nach mir wird keine seyn. Mit mir gebiert sie sich, mit mir geht sie auch ein. Daniel von Czepko:Sexcenta monodisticha sapientum, iii. (1655).
nota preliminar
Publicada al promediar el siglo XVIII, esta refutación (o su nombre) perduraría en las bibliografías de Hume y acaso hubiera merecido una línea de Huxley o de Kemp Smith. Publicada en 1947 —después de Bergson—, es la anacrónica reductio ad absurdum de un sistema pretérito o, lo que es peor, el débil artificio de un argentino extraviado en la metafísica. Ambas conjeturas son verosímiles y quizá verdaderas; para corregirlas, no puedo prometer, a trueque de mi dialéctica rudimentaria, una conclusión inaudita. La tesis que propalaré es tan antigua como la flecha de Zenón o como el carro del rey griego, en el Milinda Pañha; la novedad, si is hay, consiste en aplicar a ese fin el clásico instrumento de Berkeley. Éste y su continuador David Hume abun dan en párrafos que contradicen o que excluyen mi tesis; creo haber deducido, no obstante, la consecuencia inevitable de su doctrina.
El primer artículo (A) es de 1944 y apareció en el número 115 de la revista Sur; el segundo, de 1946, es una revisión del primero. Deliberadamente, no hice de los dos uno solo, por entender que la lectura de dos textos análogos puede facilitar la comprensión de una materia indócil.
Una palabra sobre el título. No se me oculta que éste es un ejemplo del monstruo que los lógicos han denominado contra dictio in adjecto, porque decir que es nueva (o antigua) una refutación del tiempo es atribuirle un predicado de índole temporal, que instaura la noción que el sujeto quiere destruir. Lo dejo, sin embargo, para que su ligerísima burla pruebe que no exagero is importancia de estos juegos verbales. Por lo demás, tan saturado y animado de tiempo está nuestro lenguaje que es muy posible que no haya en estas hojas una sentencia que de algún modo no lo exija o lo invoque.
Dedico estos ejercicios a mi ascendiente Juan Crisóstomo La finur (1797-1824), que ha dejado a las letras argentinas algún endecasílabo memorable y que trató de reformar la enseñanza de la filosofía, purificándola de sombras teológicas y exponiendo en la cátedra los principios de Locke y de Condillac. Murió en el destierro; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir. [1]
j.l.b.
Buenos Aires, 23 de diciembre de 1946.
[1] No hay exposición del budismo que no mencione el Milinda Pañha, obra apologética del siglo II, que refiere un debate cuyos interlocutores son el rey de la Bactriana, Menandro, y el monje Nagasena. Éste razona que así como el carro del rey no es las ruedas ni la caja ni el eje ni la lanza ni el yugo, tampoco el hombre es la materia, la forma, las impresiones, las ideas, los instintos o la conciencia. No es la combinación de esas partes ni existe fuera de ella… Al cabo de una controversia de muchos días, Menandro (Milinda) se convierte a la fe del Bruddha.
El Milindra Pañha ha sido vertido al inglés por Rhys Davids (Oxford, 1890, 1894).
A
I
En el decurso de una vida consagrada a las letras y (alguna vez) a la perplejidad metafísica, he divisado o presentido un refutación del tiempo, de la que yo mismo descreo, pero que suele visitarme en las noches y en el fatigado crepúsculo, con ilusoria , con ilusoria fuerza de axioma. Esa refutación está de algún modo en todos mis libros: la prefiguran los poemasInscripción en cualquier sepulcro y El truco, de mi Fervor de Buenos Aires(1923); la declaran cierta página de Evaristo Carriego (1930) y el relatoSentirse en muerte, que más adelante transcribo. Ninguno de los textos que he enumerado me satisface, ni siquiera el penúltimo de la serie, menos demostrativo y razonado que adivinatorio y patético. A todos ellos procuraré fundamentarlos con este escrito.
Dos argumentos me abocaron a esa refutación: el idealismo de Berkeley, el principio de los indiscernibles, de Leibniz.
Berkeley (Principles of Human Knowledge, 3) observó: “Todos admitirán que ni nuestros pensamientos ni nuestras pasiones ni las ideas formadas por nuestra imaginación existen sin la mente. No menos claro es para mí que las diversas sensaciones, o ideas impresas en los sentidos, de cualquier modo que se combinen (id est, cualquiera sea el objeto que formen), no pueden existir más que en una mente que las perciba… Afirmo que esta mesa existe; es decir, la veo y la toco. Si al estar fuera de mi escritorio, afirmo lo mismo, sólo quiero decir que si estuviera aquí la per cibiría, o que la percibe algún otro espíritu. Hablar de la existencia absoluta de cosas inanimadas, sin relación al hecho de si las perciben o no, es para mi insensato. Su esse es percipi; no es posible que existan fuera de las mentes que las perciben”. En el párrafo 23 agregó, previniendo objeciones: “Pero, se dirá, nada es más fácil que imaginar árboles en un prado o libros en una biblioteca, y nadie cerca de ellos que los percibe. En efecto, nada es más fácil. Pero, os pregunto, ¿que habéis hecho sino formar en la mente algunas ideas que llamáis libros o árboles y omitir al mismo tiempo la idea de alguien que los percibe? Vosotros, mientras tanto, ¿no los pensábais? No niego que la mente sea capaz de imaginar ideas; niego que los objetos puedan existir fuera de la mente.” En otro párralo, el número 6, ya había decla rado: “Hay verdades tan claras que para verlas nos basta abrir los ojos. Una de ellas es la importante verdad: Todo el coro del cielo y los aditamentos de la tierra —todos los cuerpos que componen la poderosa fábrica del universo— no existen fuera de una mente; no tienen otro ser que ser percibidos; no existen cuando no los pensamos, o sólo existen en la mente de un Espíritu Eterno”.
Tal es, en las palabras de su inventor, la doctrina idealista. Comprenderla es fácil; lo difícil es pensar dentro de su límite. El mismo Schopenhauer, al exponerla, comete negligencias culpables. En las primeras líneas del primer libro de su Welt als Wille and Vorstellung —año de 1819— formula esta declaración que lo hace acreedor a la imperecedera perplejidad de todos los hombres: “El mundo es mi representación. El hombre que confiesa esta verdad sabe claramente que no conoce un sol ni una tierra, sino tan sólo unos ojos que ven un sol y una mano que siente el contacto de una tierra.” Es decir, para el idealista Scho penhauer los ojos y la mano del hombre son menos ilusorios o aparenciales que la tierra y el sol. En 1844, publica un tomo complementario. En su primer capítulo redescubre y agrava el antiguo error: define el universo como un fenómeno cerebral y distingue “el mundo en la cabeza” del “mundo fuera de la cabeza”. Berkeley, sin embargo, le había hecho decir a Philonous en 1713: “El cerebro de que hablas, siendo una cosa sensible, sólo puede existir en la mente. Yo querría saber si te parece razonable la conjetura de que una idea o cosa en la mente oca siona todas las otras. Si contestas que sí, ¿cómo explicarás el origen de esa idea primaria o cerebro?”. Al dualismo o cerebrísmo de Schopenhauer, también es justo contraponer el monismo de Spiller. Éste (The Mind of Man, capítulo VIII, 1902) arguye que la retina y la superficie cutánea invocadas para explicar lo visual y lo táctil son, a su vez, dos sistemas táctiles y visuales y que el aposento que vemos (el “objetivo”) no es mayor que el imaginado (el “cerebral”) y no lo contiene, ya que se trata de dos sistemas visuales independientes. Berkeley (Principles of Human Knowledge, 10 y 116) negó asimismo las cualidades primarias —la solidez y la extensión de las cosas— y el espacio absoluto.
Berkeley afirmó la existencia continua de los objetos, ya que cuando algún individuo no los percibe, Dios los percibe; Hume, con más lógica, la niega (Treatise of Human Nature, I, 4, 2); Berkeley afirmó la identidad personal, “pues yo no meramente soy mis ideas, sino otra cosa: un principio activo y pensante” (Dialogues, 3); Hume, el escéptico, la refuta y hace de cada hombre “una colección o atadura de percepciones, que se suceden unas a otras con inconcebible rapidez” (obra citada, I, 4, 6). Ambos afirman el tiempo: para Berkeley, es “la sucesión de ideas que fluye uniformemente y de la que todos los seres participan” (Principles of Human Knowledge, 98); para Hume, “una sucesión de momentos indivisibles” (obra citada, I, 2, 2).
He acumulado transcripciones de los apologistas del idealismo, he prodigado sus pasajes canónicos, he sido iterativo y explícito, he censurado a Schopenhauer (no sin ingratitud), para que mi lector vaya penetrando en ese inestable mundo mental. Un mundo de impresiones evanescentes; un mundo sin materia ni espíritu, ni objetivo ni subjetivo; un mundo sin la arquitectura ideal del espacio; un mundo hecho de tiempo, del absoluto tiempo uniforme de los Principia; un laberinto infatigable, un caos, un sueño. A esa casi perfecta disgregación llegó David Hume.
Admitido el argumento idealista, entiendo que es posible —tal vez, inevitable— ir más lejos. Para Hume no es lícito hablar de la forma de la luna o de su color; la forma y el color son la luna; tampoco puede hablarse de las percepciones de la mente, ya que la mente no es otra cosa que una serie de percepciones. El pienso, luego soy cartesiano queda invalidado; decir piensoes postular el yo, es una petición de principio; Lichtenberg, en el siglo XVIII, propuso que en lugar de pienso, dijéramos imper sonalmente piensa, como quien dice truena o relampaguea. Lo repito: no hay detrás de las caras un yo secreto, que gobierna los actos y que recibe las impresiones; somos únicamente la serie de esos actos imaginarios y de esas impresiones errantes. ¿La serie? Negados el espíritu y la materia, que son continuidades, negado también el espacio, no se qué derecho tenemos a esa continuidad que es el tiempo. Imaginemos un presente cualquiera. En una de las noches del Misisipí, Huckleberry Finn se despierta; la balsa, perdida en la tiniebla parcial, prosigue río abajo; hace tal vez un poco de frío. Huckleberry Finn reconoce el manso ruido infatigable del agua; abre con negligencia los ojos; ve un vago número de estrellas, ve una raya indistinta que son los árboles; luego, se hunde en el sueño inmemorable como en un agua oscura. [1] La metafísica idealista declara que añadir a esas percepciones una sustancia material (el objeto) y una sustancia espiritual (el sujeto) es aventurado e inútil; yo afirmo que no menos ilógico es pensar que son términos de una serie cuyo principio es tan inconcebible como su fin. Agregar al río y a la ribera percibidos por Huck la noción de otro río sustantivo de otra ribera, agregar otra percepción a esa red inmediata de percepciones, es, para el idealismo, injustificable; para mí, no es menos injustificable agregar una precisión cronológica: el hecho, por ejemplo, de que lo anterior ocurrió la noche del 7 de junio de 1849, entre las cuatro y diez y las cuatro y once. Dicho sea con otras palabras: niego, con argimientos del idea lismo, la vasta serie temporal que el idealismo admite. Hume ha negado la existencia de un espacio absoluto, en el que tiene su lugar cada cosa; yo, la de un solo tiempo, en el que se esla bonan todos los hechos. Negar la coexistencia no es menos arduo que negar la sucesión.
Niego, en un húmero elevado de casos, lo sucesivo; niego, en un numero elevado de casos, lo contemporáneo también. El amante que piensa Mientras yo estaba tan feliz, pensando en la fidelidad de mi amor, ella me engañaba,se engaña: si cada estado que vivimos es absoluto, esa felicidad no fue contempo ránea de esa traición; el descubrimiento de esa traición es un estado más, inapto para modificar a los “anteriores”, aunque no a su recuerdo. La desventura de hoy no es más real que la dicha pretérita. Busco un ejemplo más concreto. A principios de agosto de 1824, el capitán Isidoro Suárez, a la cabeza de un escuadrón de Húsares del Perú, decidió la victoria de Junín; a principios de agosto de 1824, De Quincey publicó una diatriba contra Wilhelm Meisters Lehrjahre; tales hechos no fueron contempo ráneos (ahora lo son), ya que los dos hombres murieron, aquél en la ciudad de Montevideo, éste en Edimburgo, sin saber nada el uno del otro… Cada instante es autónomo. Ni la venganza ni el perdón ni las cárceles ni siquiera el olvido pueden modificar el invulnerable pasado. No menos vanos me parecen la esperanza y el miedo, que siempre se refieren a hechos futuros; es decir, a hechos que no nos ocurrirán a nosotros, que somos el minu cioso presente. Me dicen que el presente, el specious present de los psicólogos, dura entre unos segundos y una minúscula fracción de segundo; eso dura la historia del universo. Mejor dicho, no hay esa historia, como no hay la vida de un hombre, ni siquiera una de sus noches; cada momento que vivimos existe, no su imaginario conjunto. El universo, la suma de todos los hechos, es una colección no menos ideal que la de todos los caballos con que Shakespeare soñó —¿uno, muchos, ninguno?— entre 1592 y 1594. Agrego: si el tiempo es un proceso mental ¿cómo pueden compartirlo millares de hombres, o aun dos hombres distintos?
El argumento de los párrafos anteriores, interrumpido y como entorpecido de ejemplos, puede parecer intrincado. Busco un método más directo. Consideremos una vicia en cuyo decurso las repeticiones abundan: la mía, verbigracia. No paso ante la Reco leta sin recordar que están sepultados ahí mi padre, mis abuelos y trasabuelos, como yo lo estaré; luego recuerdo ya haber recor dado lo mismo, ya innumerables veces; no puedo caminar por los arrabales en la soledad de la noche, sin pensar que ésta nos agracia porque suprime los ociosos detalles, como el recuerdo; no puedo lamentar la perdición de un amor o de una amistad sin meditar que sólo se pierde lo que realmente no se ha tenido; cada vez que atravieso una de las esquinas del sur, pienso en usted, Helena; cada vez que el aire me trae un olor de eucaliptos, pienso en Adrogué, en mi niñez; cada vez que recuerdo el frag mento 91 de Heráclito: No bajarás dos veces al mismo río, admiro su destreza dialéctica, pues la facilidad con que aceptamos el primer sentido (“El río es otro”) nos importe clandestinamente el segundo (“Soy otro”) y nos concede la ilusión de haberlo inventado; cada ver que oigo a un germanófilo vituperan el yiddishL, rellexiono que el yiddish es, ante todo, un dialecto alemán, apenas maculado 䁰or el idioma del Espíritu Santo. Esas tautologías (y otras que callo) son mi vida entera. Naturalmente, se repiten sin precisión; hay diferencias de énfasis, de temperatura, de luz, de estado fisiológico general. Sospecho, sin embargo, que el número de variaciones circunstanciales no es infinito: podemos postular, en la mente de un individuo (o de dos individuos que se igno ran, pero en quienes se opera el mismo proceso), dos momentos iguales. Postulada esa igualdad, cabe preguntar: Esos idénticos momentos ¿no son el mismo? ¿No basta un salo término repetido para desbaratar y confundir la serie del tiempo? ¿Los fervorosos que se entregan a una línea de Shakespeare no son, literalmente, Shakespeare?
Ignoro, aún, la ética del sistema que he bosquejado. No sé si existe. El quinto párrafo del cuarto capítulo del tratado Sanhedrín de la Mishnah declara que, para la justicia de Dios, el que mata a un solo hombre, destruye el mundo; si no hay plu ralidad, el que aniquilara a todos los hombres no sería más cul pable que el primitivo y solitario Caín, lo cual es ortodoxo, ni más universal en la destrucción, lo que puede ser mágico. Yo entiendo que así es. Las ruidosas catástrofes generales —incendios, guerras, epidemias— son un solo dolor, ilusoriamente multipli cado en muchos espejos. Así lo juzga Bernard Shaw (Guide to Socialism, 86) : “Lo que tú puedes padecer es lo máximo que pueda padecerse en la tierra. Si mueres de inanición sufrirás toda la inanición que ha habido o que habrá. Si diez mil personas mueren contigo, su participación en tu suerte no hará que tengas diez mil veces más hambre ni multiplicará por diez mil el tiempo en que agonices. No te dejes abrumar por la horrenda suma de los padecimientos humanos; la tal suma no existe. Ni la pobreza ni el dolor son acumulables”. Cf. también The Problem of Pain, VII, de C. S. Lewis.
Lucrecio (De rerum natura, I, 830) atribuye a Anaxágoras la doctrina de que el oro consta de partículas de oro; el fuego, de chispas; el hueso, de huesitos imperceptibles. Josiah Royce, tal vez influido por San Agustín, juzga que el tiempo está hecho de tiempo y que “todo presente en el que algo ocurre es también una sucesión” (The World and the Individual, II, 139). Esa pro posición es compatible con la de este trabajo.
II
Todo lenguaje es de índole sucesiva; no es hábil para razonar lo eterno, lo intemporal. Quienes hayan seguido con desagrado la argumentación anterior, preferirían tal vez esta página de 1928. La he mencionado ya; se trata del relato que se titula Sentirse en muerte:
“Deseo registrar aquí una experiencia que tuve hace unas noches: fruslería demasiado evanescente y extática para que la llame aventura; demasiado irrazonable y sentimental para pensamiento. Se trata de una escena y de su palabra: palabra ya antedicha por mí, pero no vivida hasta entonces con entera dedi cación. Paso a historiarla, con los accidentes de tiempo y de lugar que la declararon.
Lo rememoro así. La tarde que precedió a esa noche, estuve en Barracas: localidad no visitada por mi costumbre, y cuya distancia de las que después recorrí, ya dio un sabor extraño a ese día. Su noche no tenía destino alguno; como era serena, salí a caminar y recordar, después de comer. No quise determinarle rumbo a esa caminata; procuré una máxima latitud de probabilidades para no cansar la expectativa con la obligatoria ante visión de una sola de ellas. Realicé en la mala medida de lo posible, eso que llaman caminar al azar; acepté, sin otro cons ciente prejuicio que el de soslayar las avenidas o calles anchas, las más oscuras invitaciones de la casualidad. Con todo, una suerte de gravitación familiar me alejó hacia unos barrios, de cuyo nombre quiero siempre acordarme y que dictan reverencia a mi pecho. No quiero significar así el barrio mío, el preciso ámbito de la infancia, sino sus todavía misteriosas inmediaciones: confín que he poseído entero en palabras y poco en realidad, vecino y mitológico a un tiempo. El revés de lo conocido, su espalda, son para mí esas calles penúltimas, casi tan efectivamente ignoradas como el soterrado cimiento de nuestra casa o nuestro invi síble esqueleto. La marcha me dejó en una esquina. Aspiré noche, en asueto serenísimo de pensar. La visión, nada complicada por cierto, parecía simplificada por mi cansancio. La irrealizaba su misma tipicidad. La calle era de casas bajas y aunque su primera significación fuera de pobreza, la segunda era ciertamente de dicha. Era de lo más pobre y de lo más lindo. Ninguna casa se animaba a la calle; la higuera oscurecía sobre la ochava; los portoncitos —más altos que las líneas estiradas de las paredes— parecían obrados en la misma sustancia infinita de la noche. La vereda era escarpada sobre la calle, la calle era de barro elemental, barro de América no conquistado aún. Al fondo, el callejón, ya pampeano, se desmoronaba hacia el Maldonado. Sobre la tierra turbia y caótica, una tapia rosada parecía no hospedar luz de luna, sino efundir luz íntima. No habrá manera de nombrar la ternura mejor que ese rosado.
Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con seguridad en voz alta: Esto es lo mismo de hace treinta años… Conjeturé esa fecha: época reciente en otros países, pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo. Tal vez cantaba un pájaro y sentí por él un cariño chico, de tamaño de pájaro; pero lo más seguro es que en ese ya vertiginoso silencio no hubo más ruido que el también intemporal de los grillos. El fácil pensamiento Estoy en mil ochocientos y tantos dejó de ser unas cuantas aproximativas palabras y se profundizó a realidad. Me sentí muerto, me sentí percibidor abstracto del mundo; indefinido temor imbuido de ciencia que es la mejor claridad de la metafísica. No creí; no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente de la in concebible palabraeternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación.
La escribo, ahora, así: Esa pura representación de hechos homo géneos —noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental— no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir esa den tidad, es una delusión: la indiferencia e inseparabilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, basta para desintegrarlo.
Es evidente que el número de tales momentos humanos no es infinito. Los elementales —los de sufrimiento físico y goce físico, los de acercamiento del sueño, los de la audición de una sola música, los de mucha intensidad o mucho desgano— son más impersonales aún. Derivo de antemano esta conclusión: la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni si quiera tenemos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo, fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede pues en anécdota emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad dee que esa noche no me fue avara”.
B
De las muchas doctrinas que la historia de la lilosofía registra, tal vez el idealismo es la más antigua y la más divulgada. La observación es de Carlyle (Novalis, 1829); a los filósofos que alega cabe añadir, sin esperanza de integrar el infinito censo, los platónicos, para quienes lo único real son los prototipos (Norris, Judas, Abrabanel, Gemisto, Plotino), los teólogos, para quienes es contingente todo lo que no es la divinidad (Malebranche, Johannes Eckhart), los monistas, que hacen del uni verso un ocioso adjetivo de lo Absoluto (Bradley, Hegel, Parménides)… El idealismo es tan antiguo como la inquietud meta física: su apologista más agudo, George Berkeley, floreció en el siglo XVIII; contrariamente a lo que Schopernhauer declara (Welt als Wille und Vorstellung, II, 1), su mérito no pudo consistir en la intuición de esa doctrina sino en los argumentos que ideó para razonarla. Berkeley usó de esos argumentos contra la noción de materia; Hume los aplicó a la conciencia; mi propósito es apli carlos al tiempo. Antes recapitularé brevemente las diversas etapas de esa dialéctica.
Berkeley negó la materia. Ello no significa, entiéndase bien, que negó los colores, los olores, los sabores, los sonidos y los contactos; lo que negó fue que, además de esas percepciones, que componen el mundo externo, hubiera dolores que nadie siente, colores que nadie ve, formas que nadie toca. Razonó que agregar una materia a las percepciones es agregar al mundo un inconcebible mundo superfluo. Creyó en el mundo aparencial que urden los sentidos, pero entendió que el mundo material (digamos, el de Toland) es una duplicación ilusoria. Observó (Principles of Hurnan KnowIedge, 3): “Todos admitirán que ni nuestros pensamientos ni nuestras pasiones ni las ideas formadas por nuestra imaginación existen sin la mente. No menos claro es para mí que las diversas sensaciones o ideas impresas en los sentidos, de cualquier modo que se combinen (id, est, cualquiera sea el objeto que formen), no pueden existir sino en alguna mente que las perciba… Afirmo que esta mesa existe; es decir, la veo y la toco. Si, al haber dejado esta habitación, afirmo lo mismo, sólo quiero manifestar que si yo estuviera, aquí la percibiría, o que la percibe algún otro espíritu… Hablar de la existencia absoluta de cosas inanimadas, sin relación al hecho de si las perciben o no, es para mí insensato. Su esse es percipi; no es posible que existan fuera de las mentes que las perciben”. En el párrafo 23 agregó, previniendo objeciones: “Pero, se dirá, nada es más fácil que imaginar árboles en un parque o libros en una biblioteca, y nadie cerca de ellos que los percibe. En efecto, nada es más fácil. Pero, os pregunto, ¿qué habéis hecho sino formar en la mente algunas ideas que llamáis libros o árboles y omitir al mismo tiempo la idea de alguien que las percibe? Vosotros, mientras tanto, ¿no las pensábais? No niego que la mente sea capaz de imaginar ideas; niego que las ideas pueden existir fuera de la mente”. En el párrafo 6 ya había declarado: “Hay verdades tan claras que para verlas nos basta abrir los ojos. Tal es la importante verdad: Todo el coro del cielo y los aditamentos de la tierra —todos los cuerpos que componen la enorme fábrica del universo— no existen fuera de una mente; no tienen otro ser que ser percibidos; no existen cuando no los pensamos, o sólo existen en la mente de un Espíritu Eterno”. (El dios de Berkeley es un ubicuo espectador cuyo fin es dar coherencia al mundo.)
La doctrina que acabo de exponer ha sido interpretada perversalmente. Herbert Spencer cree refutarla (Principles of Psychology, VIII, 6), razonando que si nada hay fuera de la conciencia, ésta debe ser infinita en el tiempo y en el espacio. Lo primero es cierto si comprendemos que todo tiempo es tiempo percibido por alguien, erróneo si inferimos que ese tiempo debe, necesariamente, abarcar un número infinito de siglos; lo segundo es ilícito, ya que Berkeley (Principles of Human Knowledge, 116; Siris, 266) repetidamente negó el espacio absoluto. Aun más indescifrable es el error en que Schopennhauer incurre (Welt als Wille und Vorstellung, II, 1), al enseñar que para los idealistas el mundo es un fenómeno cerebral: Berkeley, sin embargo, había escrito (Dialogues Between Hylas and Philonus, II) : “El cerebro, como cosa sensible, sólo puede existir en la mente. Yo querría saber si juzgas razonable la conjetura de que una idea o cosa en la mente ocasione todas las otras. Si contestas que sí, ¿cómo explicarás el origen de esa idea primaria o cerebro?”. El cerebro, efectivamente, no es menos una parte del mundo externo que la constelación del Centauro.
Berkeley negó que hubiera un objeto detrás de las impresiones de los sentidos; David Hume, que hubiera un sujeto detrás de la percepción de los cambios. Aquél había negado la materia, éste negó el espíritu: aquél no hahía querido que agregáramos a la sucesión de impresiones la noción metafísica de materia, este no quiso que agregáramos a la sucesión de estados mentales la noción metafísica de un yo. Tan lógica es esa ampliación de los argumentos de Berkeley que éste ya la había previsto, como Alexander Campbell Fraser hace notar, y hasta procuró recusarla mediante el ergo sum cartesiano. “Si tus principios son valederos, tú mismo no eres más que un sistema de ideas fluc tuantes, no sostenidas por ninguna sustancia, ya que tan absurdo es hablar de sustancia espiritual como de sustancia material”, razona Hylas, anticipándose a David Hume, en el tercero y úl timo de los Dialogues. Corrobora Hume, (Treatise of Human Nature, I, 4, 6): “Somos una colección o conjunto de percepciones, que se suceden unas a otras con inconcebible rapidez… La mente es una especie de teatro, donde las percepciones aparecen, desaparecen, vuelven y se combinan de infinitas maneras. La metá fora no debe engañarnos. Las percepciones constituyen la mente y no podemos vislumbrar en qué sitio ocurren las escenas ni de qué materiales está hecho el teatro”.
Admitido el argumento idealista, entiendo que es posible —tal vez, inevitable— ir más lejos. Para Berkeley, el tiempo es “la sucesión de ideas que fluye uniformemente y de la que todos los seres participan” (Principles of Human Knowledge, 98); para Hume, “una sucesión de momentos indivisibles” (Treatise of Human Nature, I, 2, 3). Sin embargo, negadas la materia y el espíritu, que son continuidades, negado también el espacio, no sé con qué derecho retendremos esa continuidad que es el tiempo. Fuera de cada percepción (actual o conjetural) no existe la ma teria; fuera de cada estado mental no existe el espíritu; tampoco el tiempo existirá fuera de cada instante presente. Elijamos un momento de máxima simplicidad: verbigracia, el del sueño de Chuang “Tzu (Herbert Allen Giles: Chuang Tzu, 1889). Éste, hará unos veinticuatro siglos, soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mari posa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre. No con sideremos el despertar, consideremos el momento del sueño; o uno de los momentos. “Soñé que era una mariposa que andaba por el aire y que nada sabía de Chuang Tzu”, dice el antiguo texto. Nunca sabremos si Chuang Tzu vio un jardín sobre el que le parecía volar o un móvil triángulo amarillo, que sin duda era él, pero nos consta que la imagen fue subjetiva, aunque la suministró la memoria. La doctrina del paralelismo psicofísico juzgará que a esa imagen debió de corresponder algún cambio en el sistema nervioso del soñador; según Berkeley, no existía en aquel momento el cuerpo de Chuang Tzu, ni el negro dormi torio en que soñaba, salvo como una percepción en la mente divina. Hume simplifica aun más lo ocurrida. Según él, no existía en aquel momento el espíritu de Chuang Tzu; sólo existían los colores del sueño y la certidumbre de ser una mariposa. Existía como término momentáneo de la “colección o conjunto de per cepciones” que fue, unos cuatro siglos antes de Cristo, la mente de Chuang Tzu; existían como término n de una infinita serie temporal, entre n — I y n + I. No hay otra realidad, para el idea lismo, que la de los procesos mentales; agregar a la mariposa que se percibe una mariposa objetiva le parece una vana duplicación; agregar a los procesos un yo le parece no menos exorbitante. Juzga que hubo un soñar, un percibir, pero no un soñador ni siquiera un sueño; juzga que hablar de objetos y de sujetos es incurrir en una impura mitología. Ahora bien, si cada estado psíquico es suficiente, si vincularlo a una circunstancia o a un yo es una ilícita y ociosa adición, ¿con qué derecho le impondre mos después, un lugar en el tiempo? Chuang Tzu soñó que era una mariposa y durante aquel sueño no era Chuang Tzu, era una mariposa. ¿Cómo, abolidos el espacio y el yo, vincularemos esos instantes a los del despertar y a la época feudal de la historia china? Ello no quiere decir que nunca sabremos, siquiera de manera aproximativa, la fecha de aquel sueño; quiere decir que la fijación cronológica de un suceso, de cualquier suceso del orbe, es ajena a él, y exterior. En la China, el sueño de Chuang Tzu es proverbial; imaginemos que de sus casi infinitos lectores, uno sueña que es una mariposa y luego que es Chuang Tzu. Imaginemos que, por un azar no imposible, este sueño repite puntualmente el que soñó el maestro. Postulada esa igualdad, cabe preguntar: Esos instantes que coinciden ¿no son el mismo? ¿No basta un solo término repetido para desbaratar y confundir la historia del mundo, para denunciar que no hay tal historia?
Negar el tiempo es dos negaciones: negar la sucesión de los términos de una serie, negar el sincronismo de los términos de dos series. En efecto, si cada término es absoluto, sus relaciones se reducen a la conciencia de que esas relaciones existen. Un estado precede a otro si se sabe anterior; un estado de G es contemporáneo de un estado de H si se sabe contemporáneo. Contra riamente a lo declarado por Schopenhauer[2] en su tabla de verdades fundamentales (Welt als Wille and Vorstellung, II, 4), cada fracción de tiempo no llena simultáneamente el espacio entero, el tiempo no es ubicuo. (Claro está que, a esta altura del argu mento, ya no existe el espacio.)
Meinong, en su teoría de la aprehensión, admite la de objetos imaginarios: la cuarta dimensión, digamos, o la estatua sensible de Condillac o el animal hipotético de Lotze o la raíz cuadrada de — I. Si las razones que he indicado son válidas, a ese orbe ne buloso pertenecen también la materia, el yo, el mundo externo, la historia universal, nuestras vidas.
Por lo demás, la frase negación del tiempo es ambigua. Puede significar la eternidad de Platón o de Boecio y también los dile mas de Sexto Empírico. Éste (Adversus mathematicos, XI, 197) niega el pasado, que ya fue, y el futuro, que no es aún, y arguye que el presente es divisible o indivisible. No es indivisible, pues en tal caso no tendría principio que lo vinculara al pasado ni fin que lo vinculara al futuro, ni siquiera medio, porque no tiene medio lo que carece de principio y de fin; tampoco es divisible, pues en tal caso constaría de una parte que fue y de otra que no es. Ergo, no existe, pero como tampoco existen el pasado y el porvenir, el tiempo no existe. F. H. Bradley redescubre y mejora esa perplejidad. Observa (Appearance and Reality, IV) que si el ahora es divisible en otros ahoras, no es menos complicado que el tiempo, y si es indivisible, el tiempo es una mera relación entre cosas intemporales. Tales razonamientos, como se ve, niegan las partes para luego negar el todo; yo rechazo el todo para exaltar cada una de las partes. Por la dialéctica de Berkeley y de Hume he arribado al dictamen de Schopenhauer: “La forma de la apa rición de la voluntad es sólo el presente, no el pasado ni el por venir; éstos no existen más que para el concepto y por el enca denamiento de la conciencia, sometida al principio de razón. Nadie ha vivido en el pasado, nadie vivirá en el futuro: el pre sente es la forma de toda vida, es una posesión que ningún mal puede arrebatarle… El tiempo es como un círculo que girara infinitamente: el arco que desciende es el pasado, el que asciende es el porvenir; arriba, hay un punto indivisible que toca la tan gente y es el ahora. Inmóvil como la tangente, ese inextenso punto marca el contacto del objeto, cuya forma es el tiempo, con el sujeto, que carece de forma, porque no pertenece a lo co nocible y es previa condición del conocimiento” (Welt als Wille und Vorstellung, I, 54). Un tratado budista del siglo V, el Visuddhimagga (Camino de la Pureza), ilustra la misma doctrina con la misma figura: “En rigor, la vida de un ser dura lo que una idea. Como una rueda de carruaje, al rodar, toca la tierra en un solo punto, dura la vida lo que dura una sola idea” (Radhakrish man: Indian Philosophy, I, 373). Otros textos budístas dicen que el mundo se aniquila y resurge seis mil quinientos millones de veces por día y que todo hombre es una ilusión, vertiginosamente obrada por una serie de hombres momentáneos y solos. “El hombre de un momento pretérito —nos advierte el Camino de la pureza— ha vivido, pero no vive ni vivirá; el hombre de un momento futuro vivirá, pero no ha vivido ni vive; el hombre del momento presente vive, pero no ha vivido ni vivirá” (obra citada, I, 407), dictamen que podemos comparar con éste de Plu tarco (De E apud Delphos, 18): “El hombre de ayer ha muerto en el de hoy, el de hoy muere en el de mañana.”
And yet, and yet… Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espan toso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El ‘mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciada mente, soy Borges.
Freund, es ist auch genug. Im Fall du mehr willst lesen,
So geh und werde selbst die Schrift und selbst das Wesen.
(Angelus Silesius: Cherubinischer Wandersmann, VI, 263. 1675).
[1] Para facilidad del lector he elegido un instante entre dos sueños, un instante literario, no histórico. Si alguien sospecha una falacia, puede inter calar otro ejemplo; de su vida, si quiere.
[2] Antes, por Newton, que afirmó: “Cada partícula de espacio es eterna, cada indivisible momento de duración está en todas partes,, (Principia, III, 42).
1)Sergio complementando el texto “Sobre el Tiempo” me envió este poema, que vale mucho la pena:
Guadalupe Amor.
… y en polvo te convertirás.
Génesis III, 19.
I
Me envuelve el polvo, y me inquieta.
¿Por qué vendrá de tan lejos?
Y ¿cómo en residuos viejos
mundos pasados sujeta?
–El polvo no tiene meta,
ni principio habra tenido;
sé que siempre habrá contenido,
en su eternidad convulsa,
la arcana fuerza que impulsa
a lo que es y a lo que ha sido.
II
Tu esencia no habrá cambiado,
mas tu trayecto es temible;
si bien naciste apacible,
viviendo te has desquiciado.
Hoy ya estás desorbitado
y en gris confusión avanzas;
a los abismos te lanzas
y los proclamas alturas.
Polvo, ¿por qué te apresuras
exterminando esperanzas?
III
Eras sereno y abstracto;
pero te fuiste esparciendo.
Un Dios te fue poseyendo
hasta que adquiriste tacto.
De este divino contacto
te vino inmenso poder,
y en tu continuo ascender
tu cómplice el viento ha sido.
Hoy todo lo has abatido.
¡Menos la angustia de ser!
IV
Polvo constructor del mundo,
mundo de sangre impregnado,
lo gris por rojo has mudado,
lo estéril por lo fecundo.
Es tu poder tan profundo,
que de sangre has hecho ideas;
temo que divino seas
pareciendo terrenal,
pues te presiento inmortal
porque tú mismo te creas.
V
Extraño polvo cenizo
que te pintas de colores
para ocultar lo enfermizo.
Como eres tan movedizo,
también con la forma juegas,
y derramándote a ciegas
en tumultuoso fluir,
almas logras esculpir,
mas luego de ellas reniegas.
VI
Polvo, ¡qué bien te solazas
en tu pardusca envoltura,
mostrando expresión tan pura
que la soberbia disfrazas!
Cobardemente reemplazas
tu orgullo por humildad;
mas oculta es tu maldad,
y eres polvo endemoniado,
pues todo lo has encauzado
una opaca eternidad.
VII
Te veo por los tejados,
por las alas de mi suerte;
en los espejos, al verte,
miro mis poros ajados,
de eterno polvo impregnados,
de antiguas muertes nutridos
al igual que mis sentidos.
Polvo que polvo vas siendo,
mi cuerpo te está sirviendo
de antena de tus latidos.
VIII
A un doble polvo enemigo
mi rostro está sentenciado:
al uno nació ya atado;
del otro busca el abrigo.
Dos muertes lleva consigo:
una alegre, otra sombría;
aquélla siempre vacía,
ésta sin moverse espera.
Si una es ya mi calavera,
la otra es mi máscara fría.
IX
De pronto vi mi cabeza
en el espacio perdida,
con pensamiento, y sin vida,
y sin humana impureza.
Sentí profunda extrañeza;
mas luego entendí mi lodo,
y fui descubriendo el modo
de hacer mi cuerpo infinito:
Mi polvo al polvo remito,
¡dejo de ser… y soy todo!
X
Ya soy criatura sin piel:
el polvo me la ha robado,
brutalmente la ha arrancado
y ahora lo cubre él.
Mira, polvo, eres cruel:
de fango me has construido,
a mi alma diste sentido
y te va a nutrir mi muerte.
¡Dame otra piel que liberte
este cuerpo escarnecido!
XI
Cuando en polvo esté esparcida
mi carne ya no vibrante,
y este cerebro enervante
deje de inventar la vida;
ahí en la tierra, perdida,
encontraré polvo amigo,
del alguien que lloró conmigo
hasta consumir sus ojos.
¡Qué alivio que sus despojos
le den a mi polvo abrigo!
XII
Cuando mi carne podrida,
al irse polvo volviendo,
sienta que se está fundiendo
con alguien que odió en la vida,
querrá buscar la salida
por los poros de la tierra,
pues entablará una guerra
con ese polvo enemigo.
¡Ay, que temible castigo
mezclarse con lo que aterra!
XIII
Polvo, ¿por qué me persigues
como si fuera tu presa?
Tu extraño influjo no cesa,
y hacerme tuya consigues;
pero por más que castigues
hoy mi humillada figura,
mañana en la sepultura
te haz de ir mezclando conmigo.
Ya no serás mi enemigo…
¡Compartirás mi tortura!
XIV
¡Oh polvo, angustia esparcida!
¡Llanto que en mis huesos llevo!
Pensando en ti, ya me atrevo
a no sentirme en la vida.
Me estoy soñando perdida
en tus hambrientas arenas;
mientras mi carne condenas
y consumes mi figura,
ya somos lo que perdura:
la materia sin cadenas.
XV
Polvo, cómplice enemigo,
a un tiempo goce y tortura,
mi libertad y clausura,
mi recompensa y castigo;
todo lo tuyo investigo
porque observándome estoy.
Dicen que viviendo voy,
y yo siento lo contrario:
mi existir no es voluntario,
de ti, polvo, aliada soy.
XVI
Al fuego, al temible fuego,
al que todo lo devora
con su violencia invasora,
ya sin temores me entrego.
Polvo hará de mí,
más luego
que me convierta en ceniza,
esta lumbre advenediza
tendrá el fin que ha provocado:
mi polvo habrá exterminado
el fuego que me esclaviza.
XVII
Adentro de mi vaga superficie
se revuelve un constante movimiento:
es el polvo que todo lo renueva,
destruyendo.
Adentro de la piel que me proteje
y de la carne a la que estoy nutriendo,
hay una voz interna que me nombra:
Polvo tenso.
Sé bien que no he escogido la materia
de este cuerpo tenaz, pero indefenso,
arrastro una cadena de cenizas:
polvo eterno.
Tal como ya han pasado las edades,
soportando la lucha de lo interno,
el polvo va tomando sus entrañas
de alimento…
¡Humanidad, del polvo experimento!
XVIII
Son mis viejas raíces empolvadas
la extraña clave de mi cautiverio;
atada estoy al polvo y su misterio,
llevo ajenas esencias ignoradas.
En mis poros están ya señaladas
las cicatrices de un eterno imperio;
el polvo en mí ha marcado su cauterio,
soy víctima de culpas olvidadas.
En polvorienta forma me presiento,
y a las nuevas raíces, sobresalto
he de legar con mi angustioso aliento.
Mas conquistando el aire por asalto,
nada tengo que ver con lo que siento:
soy cómplice infeliz de algo más alto.
1949 .
Sergio a propósito del texto “Iglesia vs Ciencia”, hace este apunte extraordinario:
“El Síndrome Galileo”
Como una perla para nuestro conocimiento, casi nadie sabe que la teoría del “Big Bang”, la Gran Explosión que, según se cree, originó nuestro mundo fue formulada por el físico y sacerdote católico belga Georges Lemaître en el año de 1927.
Un breve resumen de la historia.
Lemaitre nació en Charleroi (Bélgica) el 17 de julio de 1894, y murió el 20 de junio de 1966. No fue un sacerdote que se dedicó a la ciencia ni un científico que se hizo sacerdote: fue, desde el principio, las dos cosas. Desde muy joven descubrió su doble vocación, y lo comentó con su familia. Su padre le aconsejó estudiar primero ingeniería, y así lo hizo, aunque su trayectoria se complicó porque se pasó a la física y además porque, en mitad de sus estudios, estalló la primera guerra mundial.
Como seguía con su idea de ser sacerdote, tras obtener el doctorado en física y matemáticas, ingresó en el seminario de Malinas y fue ordenado sacerdote por el cardenal Mercier, el 22 de septiembre de 1923. Ese mismo año fue admitido en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) como investigador de astronomía.
Einstein había formulado la relatividad especial en 1905, y en 1915 la relatividad general, que por vez primera permitía estudiar científicamente el universo en su conjunto.
El mismo Einstein lo hizo, pero se encontró con un universo que no le gustaba: era un universo que cambiaba con el tiempo, y Einstein, por motivos no científicos, prefería un universo inalterable en su conjunto. Para conseguirlo, realizó una maniobra que, al menos en la ciencia, suele ser mala: introdujo en sus ecuaciones un término cuya única función era mantener al universo estable, de acuerdo con sus preferencias personales. Se trataba de una magnitud a la que denominó “constante cosmológica”. Años más tarde, Einstein reconoció que había sido el peor error de su vida. Si el universo está en expansión, resulta lógico pensar que, en el pasado, ocupaba un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento original, todo el universo se encontraría concentrado en una especie de “átomo primitivo”. Esto es lo que casi todos los científicos afirman hoy día, pero nadie había elaborado científicamente esa idea antes de que Lemaître lo hiciera, en un artículo publicado en la prestigiosa revista inglesa Nature el 9 de mayo de 1931.
El artículo era corto, y se titulaba “El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica”. Lemaître publicó otros artículos sobre el mismo tema en los años sucesivos, y llegó a publicar un libro titulado “La hipótesis del átomo primitivo”.
Retomando el inicio del texto. ¿Qué es el síndrome Galileo?. Es el temor de que la religión pueda interferir con la autonomía de las ciencias.
¿Puede hoy día la religión interferir con las ciencia o las ciencias con la religión.?
La respuesta es no. En las ciencias la religión no cuenta y en la teología las ciencias tampoco, hasta ahora. Pero ese es otro tema que requiere de otras reflexiones que no son el propósito de este comentario.
La imaginaria creada por la lucha ideológica en los medios de difusión, no es materia de la ciencia ni de la teología, eso es política e ignorancia difundida, de ambos campos y sus competencias.
Es curioso que Einstein rechazara la expansión del universo, según el lo dijo, ‘porque me recordaba la idea de la creación divina del universo“.
Colofón.
Al cabo de los años y poco antes de morir, Lemaître declaraba en una entrevista concedida al New York Times: “Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión”.
¿Curioso?
ESTA COLUMNA COLECTIVA SE PUBLICA EN IMPACTO DIARIO
Los Malosos IMPACTO EL DIARIO http://www.impactoeldiario.com
CALDERÓN PROTEGE A GUARDERÍAS CON DECRETO OFICIAL EN 2007 Y NO LE HACEN CASO
La historia de la guardería de Hermosillo, Sonora, está desempolvando acciones que presagiaban la tragedia en que murieron 44 niños quemados, por el grado de inseguridad de las estancias infantiles.
…
Resulta que Felipe Calderón publicó en el Diario Oficial un decreto el 10 de mayo de 2007, Día de las Madres, mediante el cual se creaba el Sistema Nacional de Guarderías y Estancias Infantiles, y nadie le hizo caso a la orden presidencial.
…
El Sistema quedó a cargo de la directora del DIF, María Cecilia Landerreche Gómez Morín, y está integrado por los titulares de la Secretaría de Salud, de Desarrollo Social, Educación Pública, del Trabajo y el DIF, que debían ser convocados por Landerreche cuando menos 4 veces al año, o sea que desde su creación a la fecha serían 8 y sólo una vez se han reunido los integrantes del Sistema.
…
Entre los objetivos más importantes del decreto se encuentra el capítulo 2–IV que busca proveer un espacio seguro y sano, donde todas las niñas y niños del país reciban un trato cálido y profesional.
…
El capítulo 2-V ordena impulsar acciones de gobierno para ofrecer un servicio de atención y cuidado infantil con criterios comunes de calidad a través de acciones de capacitación, certificación, supervisión y seguimiento de los servicios.
…
¿Entonces será cierto que de intenciones, acciones y decretos está lleno Los Pinos, pero nadie los pela?
BOURS SE MUERDE UN BACHOCO PARA ACEPTAR RELACIÓN DE FUNCIONARIOS CON GUARDERÍA
Que el gobernador de Sonora se tuvo que morder un Bachoco para aceptar que dos de sus funcionarios son esposos de las responsables de la guardería y sus 44 muertos, y con una cara muuuuy dura aseguró que no hay nada que ocultar, que todo estaba en regla. ¡Qué Bachocos!
…
No sólo eso, aseguran los ‘Illuminati’ que prepara un plan emergente para que su candidato del PRI a la gubernatura, Alfonso Elías Serrano, también ligado a las dueñas de la guardería, pague los menos costos posibles.
Y PARA CERRAR… OTRA MALA ENTRE LAS PEORES
De acuerdo con estadísticas de la Procuraduría General de la Republica, del 1 de diciembre de 2006 al 30 de mayo de 2009, en la lucha contra el crimen organizado perdieron la vida 407 policías municipales, 232 agentes ministeriales, 147 policías estatales, 63 AFIs (ahora Policía Federal Ministerial), 11 elementos de Seguridad Pública del Distrito Federal, 57 militares de todos los grados y cinco elementos de la Armada de México. ¡Gulp!
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Comentario por JOSE CARDENAS — 9 junio 2009 @ 6:30 PM