Mi papá es el primer hijo de trece, tres mujeres y diez hombres. Su naturaleza como primogénito dentro de una familia tan grande quizá le haya permitido tener mayor atención de sus padres que la mayoría de sus hermanos, el no se cansa de negar esto. Pero independientemente de eso al escuchar a mis tíos creo que ninguno se sintió lo suficientemente atendido. Simplemente por economía de tiempo si mis abuelos hubieran querido ponerle atención a todos sus hijos tendrían que haber dejado de trabajar y de dormir, pero bueno, al final pocos hijos reciben exactamente lo que desean de sus padres y quizá los padres tampoco obtengan los hijos ideales que siempre imaginaron, pero quién dijo que tenía que ser así.
Sorprendentemente mi abuelo pudo darles educación y comida a todos.
Hace poco tiempo le pregunté a mi abuelo que cual había sido la clave de su éxito como empresario y su respuesta fue que cuando tienes trece bocas que alimentar ese es suficiente incentivo para levantarte todos los días y buscar ser lo más creativo posible para llegar a la casa con algo. Una respuesta honesta de alguien que se levantaba todos los días a trabajar y que los únicos lujos que se permitía eran viajar y comer. Siempre callado y prudente en sus respuestas, tomaba el tiempo necesario para responder de tal forma que sintieras que tu opinión importaba, sin ser condescendiente ni hiriente. Nacido en el bajío, católico recalcitrante, gran proveedor no muy buen marido.
¿Pero cuántos de sus hijos han sido tan exitosos como él? Hasta la fecha ninguno, incluso la gran mayoría de ellos tiene problemas para mantener a sus hijos, y no por eso dejo de admitir que en estos tiempos es una tarea muy difícil. Ya veremos cómo me va a mí si es que algún día los tengo.
Pero mas allá de esto que les he narrado hasta ahora, en septiembre de 2010 mi abuelo sufrió un infarto cerebral que le afectó prácticamente todo el hemisferio izquierdo. De ser uno de los hombres más independientes e inteligentes que he conocido, perdió hasta el control de su vida, incluso si se quisiera suicidar no podría. Sus hijos que nunca sintieron el afecto correspondido necesario como para procurarlo se vieron obligados por las circunstancias a atender a su papá. Esto ha hecho que florezca la verdadera cara de cada quien. Para algunos el interés superior es poder ver qué le pueden sacar, otros buscan curar sus culpas y un segmento muy reducido quiere estar ahí por él o por mi abuela.
Independientemente de lo anterior, lo que ha sido más interesante para mí no es ver la ropa sucia de mi familia, creo que las reacciones de la mayoría han sido totalmente predecibles, sino poder ver como se ha transformado mi papá de ser alguien un poco negado a una persona pendiente y presente en todo el proceso. Incluso su personalidad le permite seguir luchando por hacer reaccionar a un individuo que naturalmente se encuentra derrotado.
En lo que va del año mi abuelo no ha pronunciado ni 30 palabras, su semblante es poco amable y constantemente cierra los ojos cuando alguien se dirige a él. Un gesto que para mí ha sido valiosísimo es ver como hace un esfuerzo por interactuar aunque sea de forma mínima con sus nietos, en varias ocasiones me ha regalado alguna palabra o incluso una caricia. Esas pequeñas deferencias hacen que como nieto pueda valorar un esfuerzo enorme que no siempre hace con sus hijos pero si con sus nietos.
A fin de cuentas creo que lo que más deseo para él es que deje de sufrir, pero estoy consciente de que al final este es un proceso que mi abuela tiene que vivir no se que tanto mi abuelo.