La Realidad y Cosas Peores

28 abril 2011

Mi papá y mi abuelo

Archivado en: Vida — raulz20 @ 9:42 PM

Mi papá es el primer hijo de trece, tres mujeres y diez hombres. Su naturaleza como primogénito dentro de una familia tan grande quizá le haya  permitido tener mayor atención de sus padres que  la mayoría de sus hermanos, el no se cansa de negar esto.  Pero independientemente de eso al escuchar a mis tíos creo que ninguno se sintió lo suficientemente atendido. Simplemente por economía de tiempo si mis abuelos hubieran querido ponerle atención  a todos sus hijos tendrían que haber dejado de trabajar y de dormir, pero bueno, al final pocos hijos reciben exactamente lo que desean de sus padres y quizá  los padres tampoco obtengan los hijos ideales que siempre imaginaron,  pero quién dijo que tenía que ser así.

Sorprendentemente mi abuelo pudo darles educación y comida a todos.

Hace poco tiempo le pregunté a mi abuelo que cual había sido la clave de su éxito como empresario y su respuesta fue que cuando tienes trece bocas que alimentar ese es suficiente incentivo para levantarte todos los días y buscar ser lo más creativo posible para llegar a la casa con algo. Una respuesta honesta de alguien que se levantaba todos los días a trabajar y que los únicos lujos que se permitía eran viajar y comer. Siempre callado y prudente en sus respuestas, tomaba el tiempo  necesario para responder de tal forma que sintieras que tu opinión importaba, sin ser condescendiente ni hiriente. Nacido en el bajío,  católico recalcitrante, gran proveedor no muy buen marido.

¿Pero cuántos de sus hijos han sido tan exitosos como él? Hasta la fecha ninguno, incluso la gran mayoría de ellos tiene problemas para mantener a sus hijos,  y no por eso dejo de admitir que en estos tiempos es una tarea muy difícil. Ya veremos cómo me va a mí si es que algún día  los tengo.

Pero mas allá de esto que les he narrado hasta ahora, en septiembre de 2010 mi abuelo sufrió un infarto cerebral que le afectó prácticamente todo el hemisferio izquierdo. De ser uno de los hombres más independientes e inteligentes que he conocido,  perdió hasta el control de su vida, incluso si se quisiera suicidar no podría. Sus hijos que nunca sintieron el afecto correspondido necesario como para procurarlo se vieron obligados por las circunstancias a atender a su papá.  Esto ha hecho que florezca la verdadera cara  de cada quien. Para algunos el interés superior es poder ver qué le pueden sacar, otros buscan curar sus culpas y un segmento muy reducido quiere estar ahí por él o por mi abuela.

Independientemente de lo anterior,  lo que ha sido más interesante para mí no es ver la ropa sucia de mi familia, creo que las reacciones de la mayoría han sido totalmente predecibles, sino poder ver como se ha transformado mi papá de ser alguien un poco negado a una persona pendiente y presente en todo el proceso.  Incluso su personalidad le permite seguir luchando por hacer reaccionar a un individuo que naturalmente se encuentra derrotado.

En lo que va del  año mi abuelo no ha pronunciado ni 30 palabras, su semblante es poco amable y constantemente cierra los ojos cuando alguien se dirige a él. Un gesto que para mí ha sido valiosísimo es ver como hace un esfuerzo por interactuar aunque sea de forma mínima con sus nietos, en varias ocasiones me ha regalado alguna palabra o incluso una caricia. Esas pequeñas deferencias hacen que como nieto pueda valorar un esfuerzo enorme  que no siempre hace con sus hijos pero si con sus nietos.

A fin de cuentas creo que lo que más deseo para él es que deje de sufrir, pero estoy consciente de que al final este es un proceso que mi abuela tiene que vivir no se que tanto mi abuelo.

21 abril 2011

15 años de la muerte de mi madre

Archivado en: Vida — raulz20 @ 3:31 PM

La semana pasada  se cumplieron 15 años de la muerte de mi madre, evento que sin duda ha sido lo más doloroso que me ha pasado en la vida. La fecha exacta nunca la recuerdo, el mes, por desgracia nunca lo olvido.   Jamás he contado el proceso que viví con ello, el qué sentí  y cómo ha cambiado mi vida desde entonces, así que si tienes tiempo y ganas ahí  te va.

Todo pasó  cuando tenía  11 años,  solía visitar frecuentemente  la casa de unos tíos en donde me quedaba a dormir de forma regular. En el momento donde empezó el problema  me encontraba con ellos, mi hermana, cuatro años mayor que yo, había viajado a  Guadalajara a visitar  a mis abuelos paternos, mis papás estaban solos en mi casa.

Recuerdo levantarme por la mañana prender la televisión y ponerme a jugar Nintendo, mis tíos salieron apresurados de la casa, no me comentaron nada, sin embargo, regresaron muy pronto, se sentaron en el sillón que  se encontraba a mi espalda y me pidieron que les pusiera atención porque tenían que decirme algo muy importante. En ese momento me comentaron que mi madre había sufrido un derrame cerebral y que estaba siendo intervenida en ese instante, les pregunté que si estaba bien y me respondieron que ya la estaban atendiendo (una evasiva). Así  que me quité la pijama y  salimos de la casa rumbo al Hospital. Al llegar me encontré a mis abuelos  y a mi papá, seguramente había más personas pero en este momento no lo recuerdo.

Mientras la operaban iban llegando más familiares, casi todas sus hermanas estaban presentes y algunos de mis tíos y tías paternos. El ambiente en general era tenso,  los ahí presentes entendían la gravedad del asunto, yo en realidad no mucho porque en el fondo creía que las cosas iban a salir bien ya que se estaba haciendo todo lo posible por salvarla, se buscaron a los mejores médicos y estábamos en un buen hospital, eso era para mí suficiente para tener fe en que todo iba a salir bien.

El tiempo pasaba, mientras tanto, uno de mis primos que estudiaba medicina y que se encontraba presente en la operación salía frecuentemente para decirnos los avances. No recuerdo el tiempo que duró la misma pero para mí fue mucho.  Cuando la pasaron a terapia intensiva nos permitieron entrar a verla, la situación era tan delicada que uno de mis tíos (tengo más de 20 de lado paterno) quien era uno de los fundadores del hospital y uno de los mejores doctores de México solicitó que nos dejaran entrar a mi hermana mi papá y a mí en el momento que quisiéramos, no solo en las horas de visita. Yo en ese momento  entendí  eso como un gesto de cariño, que en realidad lo fue, pero que también era muy indicativo de la gravedad de lo que se estaba viviendo.

La primera vez que la vi después de la operación fue algo impactante, nunca antes había visto a mi mamá en ningún hospital ni a alguien en esas condiciones.  Se encontraba acostada, con el respaldo de la cama ligeramente  levantado rodeada de medicinas, conectada a un respirador. Pero lo que para mí era más impactante era el hecho de que la habían tenido que rapar del lado derecho de la cabeza donde la habían operado. Y me impactó mucho eso porque mi mamá era para mí y para mucha gente una mujer muy  guapa y me la imaginaba triste cuando se diera cuenta que le habían tenido que cortar el pelo  para poderla operar, por eso siempre que entraba a verla me quedaba parado del lado izquierdo para no verla pelona,  a fin de cuentas  lector querido recuerda que tenía una mentalidad  de 11 años.

Las horas transcurrieron, mi hermana llegó junto con mi abuela paterna y naturalmente con ello el sentimiento de tristeza se reavivó. Pasaron algunos días y la situación empeoró con un segundo derrame,  doctores de todos lados y conocidos de todo el mundo  iban y venían. Yo entraba con frecuencia a verla, algunas veces solo, otras veces acompañado. No podía decirle otra cosa más que te quiero mucho, tenía ganas de abrazarla (algo que hacía dos millones de veces al día) pero  naturalmente no podía así que me conformaba con agarrarle los pies y las manos.  Según yo me respondía, nada más lejano a la realidad.

La última vez que la vi varios doctores entraron y me pidieron que me saliera, ya en alguna ocasión me había ocurrido eso así que no lo vi como algo raro.  Bajé con uno de mis tíos a un jardín donde ahora es un helipuerto. Minutos después bajó mi papá  para  avisarme que mi mamá había muerto. Lloré mientras mi tío y mi papá me abrazaban, el sentimiento fue intenso pero nunca comparable con lo que se siente cuando te hace falta en el día a día, ahí es cuando en verdad se sufre.

¿Qué ocurrió después? Los familiares y amigos de la familia se volcaron sobre mi hermana, mi papá, mis tías, mis abuelos y sobre mí. Recibí condolencias y cariño hasta la saciedad. Velamos el cuerpo y uno de mis primos de 14 años le cantó una canción que mi mamá le había hecho prometer que le cantara en caso de que falleciera. Posteriormente llevamos las cenizas a la iglesia, yo entré con ellas y las puse sobre la pequeña mesa que designan  para ello. Quién diría que por cuestiones de la vida haría lo mismo 14 años después con las cenizas de mi abuela a quién quise como a mi madre.

Pasaron las misas correspondientes,  las reuniones familiares y todo tuvo que regresar a su rutina diaria. Ahí fue cuando en realidad empezó lo más difícil. De un momento para otro tuve que aprender a vivir con alguien que hasta ese momento era el encargado de regañarme cuando me portaba mal no con quien yo estaba más apegado. Eso fue difícil pero con el paso del tiempo tengo que reconocer que mi papá puso mucho de su parte  para que pudiéramos convivir bien. Mi relación con mi hermana se hizo mucho más fuerte, la pobre asumió un rol que no le correspondía y se dedicó a mediar entre mi papá y yo, pero sobre todo,  a cuidarme (hasta la fecha lo hace).

Regresé a la escuela, pasé de ser un alumno común a ser el pobrecito que se le había muerto su mamá, lo cual no quiere decir que  te traten mal pero simplemente las cosas son diferentes.

Dejé de dormir bien y conocí los inexistentes placeres de la gastritis, mi dieta se basaba en manzanas y mi mejor amigo durante años fue el Ranisen. De ahí que hasta la fecha coma poco y muy pero muy lento.

Me dieron ataques de angustia en donde sentía que literalmente me moría. Me faltaba el aire en todos lados, no podía convivir mucho con la gente y así duré algunos años. ¿Qué si fui a terapia? Si.

Pero quizá lo más extraño en mi duelo fue que en mi mente le prometí a mi mamá dejar de usar pantalones de mezclilla y no comer sopa durante 10 años y si, lo cumplí. Lo primero fue porque ella fomentaba mi parte vanidosa, siempre decía que su hijo tenía que ser “el más guapo de la fiesta” y no había evento en el que no acabara días antes en alguna tienda con ella comprándome trajes muy caros para mi edad así que decidí no volver a vestirme casual. O me vestía bien o mal pero eso de lo casual no existía para mí.  Lo de la sopa fue simple rebeldía porque siempre me decían “cómete la  sopa”.

Ya con el paso de los años la angustia se fue y comencé a  aprende a vivir con el dolor. ¿Qué si me hace falta? Mucho,  no hay día en el que no me acuerde de ella y piense en lo que me diría o que  haría. Su presencia la encuentro en todos lados no solo en lo material sino en las personas que la conocieron. Gran parte de lo que le gusta a la gente de mi  es por consecuencia de lo que aprendí  de ella, pero sobre todo,  al morir me regaló a sus papás y a sus hermanas y esposos quienes me adoptaron y trataron como otro más de sus hijos. Creo que esto último es lo más valioso de todo el asunto. De ahí que valore tanto el cariño de las personas,  ya que para mí  nadie está obligado a dártelo y sin embargo hay mucha gente que lo da. Pero bueno eso será materia de otro día.

13 abril 2011

Estoy de vuelta (parte 2)

Archivado en: Vida — raulz20 @ 8:40 PM

Al concluir mi proyecto de investigación una ex alumna de mi papá, y quien hoy en día puedo llamar amiga, me invitó a un proyecto donde fungía como directora de estrategia, la idea era colaborar con ella y un equipo de cuatro personas más en el desarrollo de un área encargada de  diseñar, operar e implementar estrategias de comunicación en Internet y redes sociales para empresas y políticos basadas en datos que una herramienta de monitoreo arrojaba.

Con el paso del tiempo y la salida de mi amiga quedé como director del área. El enfoque que había desarrollado previamente se transformó al ingresar a la iniciativa privada ya que el objetivo primordial en ésta es maximizar beneficios para un particular, mientras que en el sector público se supone que es para el bien común, a fin de cuentas, al probar un poco de los dos mundos te das cuenta que son lo mismo con la única diferencia de que en el sector público hay mayor teatralidad e hipocresía.

Haciendo un paréntesis tengo que reconocer que antes de mi incursión como director de estrategia tuve la oportunidad de trabajar dentro de una empresa encargada de ser un enlace entre empresarios chinos y empresarios mexicanos.  Ahí  conocí la forma en la que  se desenvuelve el sector empresarial de un país cuyas reglas de operación y cultura son totalmente distintas a las mexicanas, no por ello menos interesantes y enriquecedoras.  De todo lo que aprendí destaco dos cosas, la primera, que fue la calidad humana de las personas con las que trabajé y en segundo lugar la capacidad que tienen los chinos para evitar mostrar sentimientos o expresiones al negociar, cuestión que admiro y envidio profundamente ya que él de la voz no puede dejar de reflejar en su cuerpo y en su rostro lo que su cerebro y corazón le dictan.

Pero más allá de lo que haya hecho, que seguramente  habrá logrado que dos o tres lectores ya estén en otro canal, vale la pena responder una pregunta sencilla con una respuesta compleja ¿qué provocó que regresaran a mí las ganas de escribir?

Empecemos con el elemento más sencillo, la semana pasada Héctor Aguilar Camín dentro de su espacio en Milenio Diario reprodujo durante tres días el texto que elaboró con motivo de la presentación de un  libro de José Saramago al cual fue invitado por Pilar del Rio, la última pareja del escritor portugués. Dentro del texto narraba elementos fundamentales de la personalidad del Premio Nobel, al cual he admirado y seguido fervientemente a lo largo de varios años,  pero que había abandonado al encontrarme inmerso en una enredadera emocional cuya descripción seguramente será motivo de otra entrada en este espacio.

Lo que Aguilar Camín narraba ahí me hizo recordar que en navidad una tía me había obsequiado un libro donde se hacía una compilación de varias declaraciones que Saramago había realizado en distintos lugares y sobre distintos temas. Lo que procedió fue la lectura del mismo. Esto me permitió  acercarme al corazón del escritor. De forma paralela y por razones que no recuerdo llegó a mí un texto en donde se hablaba sobre la presentación del documental José y Pilar cuya existencia desconocía. Navegando por la red busqué el tráiler; el solo hecho de ver ese pequeño fragmento fue para mí una inyección de vida. Ver a un octogenario con una visión pesimista  de la humanidad pero demostrando con su forma de actuar un profundo amor a la vida fue para mí fundamental para decidir que de ahora en adelante, querido lector o lectora, he decidido escribir  para mí y si en el camino decides acompañarme te estaré eternamente agradecido.

11 abril 2011

Estoy de vuelta (parte 1)

Archivado en: Vida — raulz20 @ 8:51 PM

En agosto de 2009 llegó el punto en el que pensé que  no tenía nada más que  aportar, el hecho de escribir prácticamente diario me fue consumiendo poco a poco, el tema en el que se centraban la mayoría de los textos aquí plasmados giraba en torno a la política, sin duda  un vicio adquirido dada  la carrera que estudié y los empleos que había tenido hasta ese momento. En rara ocasión  me permitía escribir sobre temas que me inquietaban  pero que se salían de la línea que había establecido.  Irónicamente esos fueron mis textos más exitosos, lo cual no me extraña, ya que en esos y estos momentos es más agradable ver una novela producida por quinta vez que estar al tanto de lo que hace y dice la clase política mexicana.

En el periodo que escribí tuve la fortuna de ser leído por mucha gente que independientemente de mis ideas se tomó la molestia de contestar, opinar o discrepar sobre los asuntos que en este espacio se planteaban. Sus aportaciones me obligaron a ir más allá de mis ideas lo cual agradezco infinitamente.

Pero bueno, ¿qué ha pasado desde entonces? para empezar dejé la política aunque de alguna forma sigo vinculado a ella. He logrado estar alejado de los vaivenes de aquellos que solamente ven en esta actividad, que nunca ha tenido como objeto el bien común, uno de los  negocios más rentables del país. Pude realzar un estudio sobre secuestro y extorsión donde accedí  a los testimonios de cientos de víctimas que en muchos casos habían abandonado el país o habían perdido toda esperanza en que las cosas pudieran cambiar en México. Leí relatos que describían la barbarie humana en grados que para mi eran desconocidos. No existió un solo día en el que saliera de ahí avergonzado de lo que hemos hecho como sociedad para generar individuos con la capacidad de infligir grados de dolor inimaginables.

Independientemente de lo anterior,  pude conocer el trabajo de muchas personas que siendo víctimas o sus familiares pudieron salir adelante gracias al trabajo que realizaron y realizan todos los días intentando mejorar los servicios de atención a víctimas, los sistemas de procuración de justicia, la atención y eficiencia de la policía, etc. El trabajo que han hecho con los pocos recursos con los que cuentan es impresionante y dentro de un ambiente con esos grados de dolor encontrarse con gente con esa calidad humana es una bocanada de aire.

En ese mismo proyecto tuve la dicha de colaborar con un grupo de mujeres víctimas de violencia que con la ayuda de una organización habían logrado salir adelante o se encontraban en ese proceso.

Poder platicar, convivir y establecer una relación con gente que ha sufrido  y superado el dolor de la violencia física, psicológica o verbal  es una invitación a luchar por eso que nos motive a ser mejores personas. Decía José Saramago que “como comunidad la raza humana es un desastre” y en efecto lo es pero también es cierto que hay diferentes grados de desastre y trabajar por uno donde se pueda vivir con lo mínimo indispensable para ser feliz creo que  tiene que ser el reto.

Pero bueno, continuaré esta historia más adelante.

Regreso

Archivado en: Uncategorized — raulz20 @ 5:52 PM

Si todavía existe por ahí un alma a la espera de un texto, este mes será el mes.Regreso.

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